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domingo, 17 de marzo de 2013

TOO BIG TO JAIL

Ya conoces mi opinión sobre la forma en que los gobiernos están intentando solucionar la crisis desde 2008. Con el rescate público al sector financiero y del automóviles, tras la caída de Lehman, murió formalmente (o cayó en coma profundo) el capitalismo. Esa imperfecta forma de organización económica, susceptible de mejorarse y que es la menos mala que la historia nos ha mostrado, fue gradualmente sustituida por otra mucho peor, la de la dictadura financiera actual, donde unos pocos sujetos con cargo público deciden financieramente quién vive, quién muere, y quién se forra, en este Titánic macroeconómico. Esta represión tiene muchas vertientes, por ejemplo, la de manipular libre y abiertamente los mercados financieros (tanto de palabra como con dinero público), una práctica que si la ejerciéramos tú o yo probablemente acabaríamos en la cárcel. Otro flanco de dicha dictadura es cómo diariamente las autoridades transfieren riqueza del contribuyente a la banca, generando inflación para el pueblo, subiendo el precio de los activos para la banca, prestándole casi gratis lo que no está escrito y recomprando a la banca la deuda pública recién emitida por los gobiernos. Un sinfín de regalitos a uno de los principales lobbies mundiales. En el plano mercantil, otro golpe al capitalismo fue regalarles una contabilidad más generosa (flexible) para la banca y más opaca para la sociedad (inversores, empleados, clientes). Ya sabes, "ojos que no ven, corazón que no siente" es la principal herramienta de los dictadores para apaciguar al pueblo. Les basta con decir que es por tu propio bien, para protegerte de ti mismo, no sea que conozcas la realidad que ellos sí conocen y actúes en contra de lo que ellos deciden que te conviene. ¡No cargues con la pesada mochila de la responsabilidad que va asociada a la libertad! Ellos generosamente lo hacen por ti y por mí.

En alguna ocasión te he comentado que cuando empezó esta anarquía monetaria temí por la pérdida de democracia que conllevaría. No me refería sólo a la democracia económica, que es la economía de mercado. ¿Por qué pérdida de democracia? No era sólo porque esas medidas monetarias no solucionaran los problemas estructurales que hundían a la economía y que básicamente permitían a los gobiernos prolongar un tiempo sus excesos y a la banca regalarles riqueza del pueblo. Era porque estaba claro que esas mismas autoridades que se saltaban las normas mercantiles más básicas del Estado de Derecho para evitar que algunos sufrieran económicamente las consecuencias de sus decisiones, lo harían igualmente para evitarles sus consecuencias legales (penales). Una vez abierta esa puerta de falta de democracia, el tirano que todos llevamos dentro hace el resto. Por eso existen las leyes, para evitar esa posibilidad. Por eso todos los dictadores utilizan la excepcionalidad como justificación para saltarse las normas. Empiezan por una norma puntual y van añadiendo otras.

Es evidente que hoy seguimos viviendo en el too big to fail (demasiado grande para dejarlo caer). Por eso las grandes instituciones financieras siguen apostando más que nunca en los mercados financieros, dentro y fuera del balance, y con gran apalancamiento, con el dinero fácil de los Bancos Centrales. Lo siguen haciendo porque saben que siguen siendo demasiado grandes para que las dejen caer. De esta forma, si ese riesgo va bien, beneficios para ellos. Si va mal, las pérdidas para el contribuyente o las Instituciones por las que éste responde (la Fed, Freddie Mac, Fannie Mae, Ginnie Mae, etc). Mi temor adicional hoy materializado es que los grandes banqueros no pueden ir a la cárcel, están obviamente por encima de la ley. Es la lógica y previsible prolongación del “too big to fail” hacia el “too big to jail”.

La gran banca americana ha recibido demandas colectivas (los americanos lo llaman “class action”) por diversos temas, entre otros, por embargar decenas de miles de hipotecas sin tener toda la documentación en regla ¡y sabiéndolo! Este caso se ha llamado robo-signing y se ha saldado con un acuerdo monetario a nivel nacional. El robo-signing se produjo porque la banca no daba abasto con su plantilla para afrontar tantos procesos de ejecución. Otro caso de demandas fue el MERS (Mortgage Electronic Register System), donde la banca creó su propio registro de la propiedad para poderse traspasar la propiedad de las hipotecas sin pasar por el registro de la propiedad y pagar sus tasas (muchísimos miles de millones). Además, la banca ha tenido que recomprar a precio de venta miles de millones de dólares en paquetes de hipotecas con pérdidas, presuntamente vendidos de forma fraudulenta a fondos de inversión, de pensiones, etc. En los últimos meses hemos ido conociendo el resultado de las investigaciones referentes a la manipulación recurrente del LIBOR por parte de la banca con el conocimiento y la permisividad de las autoridades. Muchos de estos asuntos han sido investigados y se han obtenido pruebas irrefutables como declaraciones de empleados, emails inculpatorios, etc. Al final, ¿alguien ha ido a la cárcel? NO. ¿Han demandado los fiscales a los directivos de banca? NO. ¿Por qué? Muy sencillo, te explico cómo funciona este juego, que es todo menos democrático.

Los fiscales de cada Estado son empleados públicos que, a menudo, acaban presentándose a alcalde y luego quizás a gobernador. Para ello, necesitan hacerse un nombre de cara a la opinión pública, y vender la imagen de castigadores de un lobbie como la banca es muy útil.

Primero, se hacen eco de esas demandas contra la banca con amplio alcance mediático. Después, en vez de llevar a la banca a los tribunales, aunque haya caso, negocian con la banca un pago por cerrar el asunto. Los directivos de la banca, se ahorran consecuencias legales contra ellos y su entidad, pagando con el dinero de sus accionistas. Además, la banca acuerda “sin reconocimiento de culpa”. El fiscal, en vez de pasarse años en los tribunales (eso supondría demorar su carrera política), luchando por conseguir una sentencia inculpatoria para hacer justicia, anuncia un acuerdo por el que la banca pagará por sus pecados. Con esto, el fiscal se gana la imagen de azote de la banca, luchador por el pueblo, la justicia y bla, bla, bla

Por su parte, Obama (o el Presidente de turno) duerme tranquilo porque ese lobbie que tanto poder tiene, que financia también su campaña y que compra su deuda para revendérsela acto seguido a la Fed (que legalmente no puede comprarla directamente), no se le enfrenta.

En resumen, las castas privilegiadas, cuando hay eventos que claman al cielo, o mejor dicho, a la opinión pública y que van camino de los tribunales, se ayudan entre ellas llegando a acuerdos donde todos lavan su imagen sin llegar a hacerse verdadero daño. 

Sobre el "too big to fail", el viernes, el ex Presidente de la Fed Alan Greenspan dijo en una entrevista a la CNBC que solucionarlo es el asunto regulatorio más importante en este momento y que ve este problema empeorando, no mejorando. También dijo que lo que se ha hecho es poco o nada, que la normativa al respecto, Dodd-Frank, no está funcionando y que prefiere bancos más capitalizados a pesar de que eso conlleva menor crecimiento.  

A continuación te adjunto un link de cuatro minutos de un “heading” (comparecencia) de dos altos responsables del Tesoro y de la SEC (Security Exchange Comission), la CNMV americana,  ante un comité del Senado. Resulta especialmente interesante cuando la Senadora Warren pregunta cuándo, tras las muchísimas investigaciones contra la banca de los últimos años, ha sido la última vez que su Institución ha ido a juicio contra la banca. Ella lo llama TOO BIG FOR TRIAL, popularmente lo llamamos "TOO BIG TO JAIL" (demasiado grande para ir a la cárcel).

jueves, 9 de febrero de 2012

CONTROL DEL RIESGO: EL PUNTO DE "NO RETORNO"

Cuando se viaja en un avión o helicóptero, es importante conocer el “punto de no retorno”. Este sería el momento a partir del cual, tendiendo en cuenta las previsiones actuales (meteorológicas, de consumo de combustible, de peso, etc), la aeronave no tiene combustible suficiente para volver al punto inicial, para regresar al aeropuerto de despegue, y deberá pensar en otras alternativas.

En el mundo actual, vivimos momentos de grandes cambios políticos, económicos, y sociales que pueden suponer un punto de no retorno, un cambio permanente. Resulta difícil anticipar cuáles de esos cambios se materializarán y en qué medida. En consecuencia, resulta imposible determinar las consecuencias que finalmente viviremos. Aunque no tengamos todas las respuestas, si somos capaces de identificar las preguntas relevantes, a medida que el futuro se muestre, podremos anticipar en cierta medida esos eventos, y adaptarnos mejor a ellos.

De cara al mundo financiero, los puntos de no retorno serían aquellos riesgos que hoy identificamos como claramente posibles aunque no necesariamente probables, y cuya consecuencias supondrían grandes cambios en nuestra sociedad. Si tienes claros los riesgos, ya sabes mucho más que los mercados, que sistemáticamente los ignoran (en sus cotizaciones) hasta que chocan con ellos o sencillamente, desaparecen. Este comportamiento de los mercados es el resultado de la combinación de los intereses de un sector (el financiero) en vender optimismo junto con la forma de ser de nuestra especie, que necesita creer lo que sea, siempre que sea bonito.

A continuación, te detallo algunos riesgos que yo identifico para los próximos meses/años, y que quizás, sólo quizás, ya hayan pasado el punto de "no retorno":
  1. El crecimiento de los países emergentes. En la actual coyuntura económica, lo más positivo es el crecimiento moderado de EEUU, y lo peor, la recesión europea y el freno de los países emergentes, que han sido un motor durante una década. Ahora, ¿quién tirará de quién? 
  2. El gigantesco endeudamiento de Occidente. Poco a poco, y a pesar de la reticencia política, la austeridad se abre camino dentro del entorno de desapalancamiento global que empezó con la crisis hace cuatro años. La cuestión es si Occidente está a tiempo de reducir sus deudas sin quita y sin que la austeridad necesaria genere grandes revueltas sociales. Es decir, si podemos adelgazar lo suficientemente rápido para evitar otro infarto, pero sin que el cuerpo reviente por los grandes cambios que le exigimos. 
  3. Tres años de ZIRP (Zero Interest Rate Policy), de tipos de interés cercanos a 0, es mucho tiempo y mucho dinero inyectado creando distorsiones en la economía y en los mercados financieros. ¿Qué pasará con esos gigantescos compromisos de pensiones (públicos y privados) que llevan años sin activos sin riesgo donde invertir? ¿Cómo lo harán en los próximos años para que les salgan los números? ¿Invertirán en el casino? ¿Podrán los Bancos Centrales normalizar los tipos algún día (seguro que eso pensaban en Japón hace 20 años) sin que quiebre el sistema financiero? 
  4. La economía está más intervenida que nunca, tras cuatro años de intervencionismo sin descanso. Todos confiamos en que ellos, gobernantes y Bancos Centrales, casi por arte de magia, nos garantizarán las pensiones, el alza de los mercados, nos financiarán, asegurarán la solvencia de los bancos, mantendrán el gasto social, encontrarán soluciones a Grecia y otros problemas que la racionalidad no te muestra con una sonrisa. ¿Eres consciente de que el intervencionismo distorsiona la realidad haciendo “temporalmente” viable lo que no lo es por sí solo (y quizás nunca lo sea)? Me refiero a tipos a 0, subvenciones, imprimir nuevos billetes, maquillar la contabilidad, etc. Como en un laberinto, es muy fácil entrar en el intervencionismo, pero difícil salir, porque entonces empiezan a aparecer (y a menudo magnificadas) las consecuencias que has estado secuestrando temporalmente. 
  5. Al inicio de la crisis se habló de reducir el riesgo sistémico. Hoy, los derivados mundiales vuelven a estar en máximos (y concentrados en unas cuantas entidades). Los bancos están más atados al sistema que nunca, no menos. Son más "too big to fail" que nunca, lo que es, además de injusto, peligrosísimo para el sistema. En vez de agilizar una normativa para que puedan caer, como cualquier empresa, y así evitar peligrosas burbujas basadas en el “no lo dejarán caer”, la banca está hoy más ligada al sistema, es quien compra la deuda de los Estados, y éstos no dejan caer ni a los más insolventes. ¿Realmente crees que eso es sembrar bien el futuro? Son los parches del miedo al corto plazo, y la historia demuestra que son muy caros. ¿Y cómo se sale de esa bomba de relojería? Los mercados y operativas opacas y/o no reguladas (dark pools, CDS, high frequency trades, etc) siguen igual, campando a sus anchas, las de la banca, suponiendo un gran riesgo sistémico fuera del control oficial. 
  6. Cada día, Irán está más cerca de tener capacidad nuclear. El embargo está destrozando su divisa, magnificando su inflación y el mercado negro. Ya sea por un ataque israelí o por revueltas sociales que lleven al gobierno al límite, es un riesgo a monitorizar. 
  7. El euro y la solución Griega. ¿Realmente existe? ¿Cuál es? ¿Hacer quita del 70% ó del 50% o del 38,436%, o no llamarlo quita? ¿Salirse del euro? Tras una hipotética (y optimista) solución de la deuda soberana griega y del resto de países, aunque sea inventándonos billetes desde el BCE ¿solucionaremos las diferencias de productividad intra-euro que nos han llevado a la situación actual? Si no, en poco tiempo volveremos a estar igual. ¿Seguirán vendiéndose igual los productos alemanes en los países periféricos? ¿Tendrá algún efecto algún día el que la mayoría de alemanes encuestados opine que Grecia debería salirse del euro? (Der Spiegel clamaba "Es momento de acabar con la farsa griega") ¿Aceptarán los países del norte transferir periódicamente riqueza vía quitas a los del sur? ¿Aceptarán los del sur estar tutelados por los del norte muchos, muchos, muchos, muchos, muchos años? 
  8. Elecciones. En Francia, en abril-mayo. Si se confirman las encuestas y gana el socialista Hollande, que quiere eliminar el objetivo de déficit público 0, penalizar a los bancos, anticipar la jubilación a los 60, y emitir eurobonos, ¿qué dirán los alemanes? Los eurobonos serían atarte para toda la vida con gente que piensa radicalmente deferente a ti y sin poder influir, en la práctica, demasiado en sus decisiones. En noviembre, se la juega Obama. Gane quien gane, en 2012 debería empezar la estipulada reducción de gasto, lo que lógicamente irá contra la coyuntura del momento. El Presidente que haya no podrá seguir gastando cada año un trilloncito más de lo que ingresa, y el Everest de deuda pública podría empezar a cuestionarse “de verdad” (los bancos centrales asiáticos llevan varios meses reduciendo sus compras de deuda pública americana). 
  9. ¿Convivirá pacíficamente Occidente con mucho paro prolongado? ¿Y con políticas monetarias extremas que generan inflación en los alimentos y la energía, y enriquecen a los que tienes activos cotizados mientras la mayoría experimentas deflación en los sueldos? ¿Y con los Bancos Centrales regalando muchísimo dinero a la banca mientras el resto de empresas y consumidores sobreviven como pueden? 
  10. Con muchos Bancos Centrales manipulando (con gran riesgo) su divisa para debilitarla y exportar más. ¿Seguirá la calma relativa o habrá víctimas y tsunamis financieros? El yen está en máximos contra el dólar desde la II Guerra Mundial, y el franco suizo tontea con el nivel de intervención anunciado del 1,20 euros.
Nadie sabe cómo evolucionarán estos riesgos, porque nadie tiene la bola de cristal. Sin embargo, reflexionar sobre ellos, o sobre cómo piensas que pueden deshacerse/normalizarse esas situaciones/políticas extremas, insostenibles a largo plazo, y originariamente “temporales”, te puede ayudar a detectar la tendencia futura cuando ésta se insinúe, y adaptarte mejor a ella. Eso se llama control del riesgo.

viernes, 20 de enero de 2012

MAS MINAS PARA EL CAMINO DEL FUTURO

En ocasiones hemos oído historias sobre los campos de minas existentes en algunos países africanos. Tras años de guerras étnicas, las minas antipersona vendidas por los países desarrollados a los diferentes bandos en conflicto quedan allí sembradas, ocultas, invisibles, pero activas. Todo el mundo sabe que están pero nadie sabe exactamente dónde, cuántas, etc. Es la evidencia empírica, o sea, el pié de un niño descalzo, el que muestra la injusticia, la barbarie. Como suele ocurrir, el inocente y más débil paga el precio más alto, lo paga casi todo, de hecho.

Esta historia sirve de metáfora aplicable al mundo financiero actual. En Occidente, la  mina que hoy está explotando son los excesos sembrados durante décadas. Dichos excesos han sido posibles porque, cada vez que la economía de mercado ha funcionado correctamente, es decir, ha evidenciado lo insostenible e irresponsable de una situación financiera, las normas y/o pautas habituales han sido arbitrariamente alteradas por los dirigentes políticos y monetarios para poder seguir inflando, un poquito más, esa burbuja monetaria que hoy revienta. La gran mentira para poder hacerlo una y otra vez ha sido justificarlo como algo conveniente para el futuro inmediato, y conseguir que el daño futuro sembrado quede ahí oculto. Esa bomba, que le explote a otro el día de mañana. Por desgracia, el mañana, al final, llega.

Puedes venderle tu alma al Diablo, pero no ocultarte eternamente para no pagarle. Nuestra sociedad, cada vez quebranta impunemente más normas establecidas en vez de cambiarlas previamente. Cambiarlas exigiría consenso, democracia, y argumentación, además de evidenciar responsabilidades. Cuando se quebrantaban los acuerdos de Maastricht, toda Europa miraba a otro lado, igual que cuando Grecia entró en el euro sin cumplir con los requisitos, cuando se cometieron claros excesos en el crecimiento del crédito mundial los Bancos Centrales miraron a otro lado, cuando Greenspan bajó los tipos al 1% durante un año mejoró la coyuntura del momento y contribuyó a sembrar una crisis futura mayor, la actual.
Con tal de no reconocer y pagar hoy por nuestros excesos, estamos dispuestos a hipotecar el futuro de tantos seres humanos como haga falta. Por eso, cuando llegó la crisis, cambiaron la contabilidad bancaria, para evitar que ésta mostrara la realidad de un sistema financiero global,  oficial y extraoficial (off-balance), absolutamente quebrado, lo que hubiera arruinado a uno de los lobbies más poderosos de este planeta. En esa línea, los Bancos Centrales rompieron el manual básico del capitalismo, que premia a quien hace bien las cosas según el criterio del mercado de consumidores y empresas, y lo cambiaron por el amiguismo nominado "too big to fail" (¿Vuelve el too big to fail? ... En realidad nunca se fue). Para evitar los ajustes necesarios tras décadas de excesos se instauró la ley marcial monetaria, donde los caciques aplican políticas benefactoras para sus cortesanos mientras le dicen al pueblo que si a ellos les va bien, al pueblo al final también le irá bien.

Otro claro ejemplo lo tenemos en la compra del BCE de los bonos basura griegos. Este cometió esa gran ilegalidad e irresponsabilidad, y ahora que sus actos le llevan a una inevitable quita (por eso se llaman bonos basura), esta institución quiere salirse de rositas y que les apliquen a otros más quita para que a ella no le apliquen ninguna. Personalmente, me importa muy poco si el BCE compró presionado por sus jefes, los gobiernos. Tampoco me importa si la banca también compró presionada por el BCE y bajo la promesa de que no caería, porque todo eso es ilegal, es inmoral, y es malo para el sistema. Los gobiernos no pueden ni deben prometer rentabilidades a sus privilegiados, porque es inmoral y crea burbujas, que después revientan y exigen inventarse otra para paliar los efectos de la que revienta. Los Bancos Centrales no pueden ni deben asumir riesgos extremos para realizar funciones que, por racionalidad económica tienen prohibidas. La banca y los gobiernos no deberían estar por encima de la ley, esa ley que sí se nos aplica al resto de la sociedad, y es tan necesaria para que aquellos actúen bien. Luego, nos preguntamos cómo se llega a las revoluciones.
Los Bancos Centrales han sido la mano ejecutora del rey. Han quebrantado sus principios fundamentales para permitir a sus jefes y sus cortesanos seguir manteniendo un status quo que habrían perdido fruto de sus legítimas decisiones en una economía capitalista. Todavía recuerdo el titular de la portada de la revista Barrons cuando se anunció el bail-out (rescate) bancario americano: "El capitalismo ha muerto". Cuanta razón tenía.

Las subvenciones también han sido otra forma de dar arbitrariamente dinero público a otra logia de cortesanos cercanos al poder.

Basta ya de hablar de los errores del pasado y cómo se lo montan algunos para que lo paguemos otros en el presente. Hablemos de las bombas futuras que siembran hoy. La más clara que identifico es la de las pensiones. La Fed, al mantener los tipos de interés casi a 0 ¡DURANTE TRES AÑOS! y al intervenir directamente en el mercado de renta fija soberana comprando bonos (lo que favorece una bajada de los tipos de interés a largo plazo) ayuda a la coyuntura actual, pero siembra una gran bomba para el futuro, la de los planes de pensiones públicos, que empezarán a hacer frente a grandes pagos por la jubilación de los baby-boomers a mitad de década y durante las próximas dos. El problema es que al aplicar medidas tan extremas en los tipos de interés han dejado a esos instrumentos de ahorro sin su principal inversión, porque ahora apenas da rendimiento, contradiciendo artificialmente una vez más a la economía de mercado, que debería exigir más intereses a unos gobiernos más endeudados y debilitados que antaño. En consecuencia, esos fondos de pensiones no tendrán capital suficiente para hacer frente a sus obligaciones de pago y, en un intento desesperado de reconducir la situación, tenderán a asumir más riesgo del que les recomendaría su análisis, lo supone arriesgar todo nuestros sistema financiero y nuestra forma de vida actual. Quizás compren más bolsa, o materias primas, o apuesten al rojo en la ruleta. Todo para tapar un agujero gigantesco acrecentado por las políticas extremas y cortoplacistas de los Bancos Centrales, lo mismo que hizo Greenspan. Al igual que entonces, hoy todo el mundo mira a otro lado.

En Europa ocurre algo similar. Hoy hablamos del problema de la deuda soberana como el gran riesgo, pero según un estudio de la Universidad de Freiburg, las obligaciones por pensiones públicas de 19 de los países de la Unión Europea son aproximadamente 5 VECES el tamaño de su deuda, unos €30T. Pero claro, la política es la de siempre, este año hay elecciones en Andalucía, en Francia, en Taiwán, en Grecia, en EEUU, etc. Lo dije anteriormente y lo repito: PARECE QUE EL ABISMO ESTA HECHO PARA NOSOTROS, tenemos una inalterable tendencia natural hacia él.

sábado, 3 de diciembre de 2011

POR ENCIMA DE LA LEY

Hace pocos días, en Los pirómanos nos traen más madera te anuncié la próxima ilegalidad de nuestros dirigentes, a sumar a su larga lista. Por fin, nuestro remolón BCE ha hecho lo que ya sabíamos que iba a hacer: le prestará al FMI y éste a los países europeos. ¡Tanta solidaridad me enternece! Solidaridad con los despilfarradores públicos poniendo el dinero de los demás, o para ser más excacto, endeudando a los demás, a los ciudadanos. Pero tranquilo, los gobernantes han prometido ser buenos y responsables con tu dinero desde ahora, aunque no le han explicado realmente a la sociedad que ha de sufrir los ajustes todo lo que esto implica.

Mi hijo de dos años y medio todavía no sabe que ya tiene contraídas deudas (públicas) que pagará con su sueldo futuro porque la generación de sus padres recurrió a crear una gran burbuja monetaria, basada en el crédito, que nos permitió disfrutar, durante bastantes años, de cosas que no nos podíamos permitir. Cosas como: estaciones de tren vacías, aeropuertos fantasma, parques, auditorios, o carreteras que no podemos mantener, subvenciones energéticas que consiguieron crear una auténtica burbuja sectorial, sanidad universal gratuita, mantener un ejército de empleados públicos (incluyo a los cargos políticos y sus asesores), subvencionar gratis el fútbol y las películas (¿se te ocurre algo más prioritario para mantener distraída a la manada?), o alimentar un sistemas de pensiones que le chirriaría hasta a Forrest Gump. En realidad, mi hijo no tiene que preocuparse porque, probablemente antes de que le toque trabajar como un esclavo para pagar nuestras deudas, ya habrá reventado esta burbuja monetaria y la quita soberana (impago) será la nueva forma de solidaridad popular, estará bien vista socialmente.

Te recuerdo que es ilegal que el BCE financie "directamente" a los países. Por eso, han buscado una forma "indirecta" a través del FMI. Esta consiste en poner un testaferro, un mariachi, alguien que sólo pone la firma para aparecer como titular, aunque realmente pinte poco o nada. A eso, mi profesor de fiscal (que era además juez), lo llamaría fraude de ley. Potencialmente, el BCE podría haberlo hecho prestándole a la Asociación de Amigos del Escarabajo Pelotero pero el FMI tiene más caché, más imagen para aparentar que la ayuda no es incondicional sino condicionada al cumplimiento de algo. Más intentos de aparentar públicamente lo que hasta ahora han pregonado y no praticado.

A estas alturas, lo de menos es si es legal o no, pues ya han incumplido Tratados Internacionales y pilares básicos del sistema de mercado como no manipular los mercados, han renunciado a su independencia y han contradecido sus doctrinas básicas. A menudo, los ataques a la democracia se realizan manipulando el concepto del "bien común" para saltarse las normas establecidas, y amenazando con el fin del mundo para justificar la urgencia que no permite esperar a cambiar las normas. Yo creo que el bien común es cumplir las normas, porque tienen una razón de ser. Si hay que cambiarlas, que las cambien. El valor de esa formalidad está en que dichos cambios exigirían debate y argumentación, algo contario a la opacidad y la arbitrariedad.

Termino con una reflexión, el anterior Secretario del Tesoro Henry Paulson, junto con el Presidente de la Fed, Bernanke, amenazó al Congreso con el Día del Juicio Final si no abrobaba inmediatamente un rescate (a la banca) de aproximadamente $850B. Tres años después, si hoy cayera un banco grande, habría que volverlo a rescatar para evitar que se propagara el pánico (acabamos de vivirlo con Dexia). La urgencia sustituyó a los argumentos, a la justicia inherente al sistema capitalista, y a las soluciones. Seguimos en un sistema que permite a algunos privatizar grandes beneficios y, cuando sus arriesgadas decisiones les hunden, nacionalizar pérdidas.

miércoles, 5 de octubre de 2011

¿VUELVE EL "TOO BIG TO FAIL"? ... EN REALIDAD NUNCA SE FUE

Con tanta preocupación por las tensiones de liquidez y la solvencia de la banca europea, resulta razonable preguntarse si vuelve el “too big to fail” (demasiado grande para dejarlo caer). En realidad no vuelve, es que siempre ha estado ahí, nunca se fue.




Otro término relacionado con esta cuestión es lo que los americanos llaman “moral hazard” (riesgo moral). En castellano de a pié lo podríamos traducir por amiguismo, subvención a dedo, tráfico de influencias, injusticia comparativa, etc. Tras salvar a American International Group (y los miles de millones que debía a la banca) quedó muy claro cual era el mensaje: “En este país/planeta no cae ni un banco (grande) más”. Lo contrario a la economía de mercado, a las reglas de juego establecidas que le han permitido a la banca ganar tanto dinero durante décadas. Contrarias a la asunción de responsabilidades, por los actos realizados, que exige la justicia social, y la prudencia para el futuro.

Hace tres años, nuestros gobernantes sacaron la bandera del “salvamos a la banca con dinero público por el bien común, pero es la última vez” (muchas empresas de sectores no privilegiados nunca tendrán esa segunda oportunidad). En estos tres años, los Bancos Centrales les han dado dinero casi gratis y suficiente para comprar este Universo. A cambio, les exigen capital (normas de Basilea III), transparencia (realizar algunas operativas en mercados organizados), separar algunos negocios que conectan unas actividades bancarias con otras y aumentan el riesgo sistémico.

Entonces, ¿dónde está el problema? El problema es que en el mundo real, el orden de los factores sí altera el producto. Los derechos ya se los han dado, pero las obligaciones están por llegar. Los privilegios empezaron hace un trienio, las exigencias de Basilea son para 2019, los CDS, dark pools, y otras muchas operativas opacas y/o de alto riesgo siguen cruzándose fuera de mercados organizados. Además, las operativas de banca de inversión y comercial siguen perfectamente conectadas. Según datos de la Office Of The Currency Comptroller, en EEUU hay actualmente $250 trillones en derivados de tipos de interés, divisas, acciones, materias primas y coberturas contra impagos (Credit Default Swaps) - te recuerdo que el PIB de EEUU son $15T -. Cinco entidades poseen el 95% del total (JPMorgan 31%, Citigroup 22%, Bank of America 21%, Goldman Sachs 19%, y HSBC 1,5%). Por otro lado, en Francia, los tres mayores bancos (BNP, Société Générale y Crédit Agricole) suman un tamaño cercano a 2,5 veces el PIB galo.

En esta línea, ayer, los gobiernos de Francia y Bélgica declararon que apoyarán a Dexia (gran entidad financiera que opera principalmente en estos dos países) si es necesario, ante los problemas de financiación que acusa dicha entidad. Bélgica tiene un PIB anual de aproximadamente €350B, y una deuda del mismo tamaño. Si parten Dexia en un banco bueno y otro banco malo, el malo podría ser de entre €125B y €200B, según publica un diario, a repartir entre Francia y Bélgica. No es de extrañar que estén cayendo los bonos belgas, y que la rentabilidad del bono a 10 años haya subido del 3,57% al 3,97% en 30 horas. En resumen, el riesgo sistémico sigue ahí, nunca ha dejado de estar, sigue habiendo una gran concentración de riesgos que asegura el "too big to fail". No importa si una entidad hace bien o mal su trabajo porque los gobiernos están ahí para asumir los riesgos y/o pérdidas en nombre y a cargo de los contribuyentes. También resulta fácil entender el poder político del lobby financiero mundial.

Hoy, muchos líderes mundiales dicen públicamente que apoyan a sus bancos y que los ayudarán si es necesario, y eso está bien. Así debe ser. Lo malo es lo que no dicen, ¿pondrán un precio justo a esa ayuda, por variar? ¿Cumplirán esta segunda vez con las normas económicas que rigen para el resto de mortales, es decir, que los accionistas y bonistas de dichas entidades asuman sus correspondientes pérdidas, o volvemos al moral hazard que conlleva el “too big to fail”? 

Ojalá me equivoque pero, de momento, la historia sugiere que en este Titanic macroeconómico a algunos siguen regalándoles el billete en primera, lo que significa el derecho a salvarse. ¿Adivinas quién paga ese billete?

viernes, 12 de agosto de 2011

VOLATILIDAD: LA FACTURA DEL BCE Y LA FED

Estos convulsos días en los mercados financieros agudizan la imaginación de los analistas, periodistas, etc para decir estupideces sobre aquello que no entienden. 

Sabemos que estamos en la mayor crisis en siete décadas, pero entender las reacciones de los mercados requiere conocer el proceso seguido por dicha crisis. Durante meses hemos denunciado que las políticas extremas de Trichet y Bernanke no son gratuitas. La volatilidad que hoy vivimos en los mercados no es tanta irracionalidad como algunos denuncian sino que es, en gran medida, el coste que pagamos por sus políticas monetarias, por medidas como la compra de bonos soberanos, el Quantitative Easing, o la ZIRP (Zero Interest Rate Policy). Estas herramientas monetarias utilizadas han empujado a la mayoría de especuladores (operadores a corto plazo) a invertir a crédito en los activos con riesgo durante varios trimestres. Es decir, en gran medida, las políticas de los bancos centrales han apoyado, financiado, y fomentado la especulación hasta niveles estratosféricos. Cuando se han ido terminando las subvenciones de los gobiernos y se ha ido mostrando la verdadera recuperación económica, una débil y mediocre frente a una crisis titánica,.esos especuladores han dejado de creer en que Trichet y Bernanke seguirían garantizándoles sus beneficios, por lo que deshacen sus apuestas. Al deshacerlas muchos de ellos en un plazo corto de tiempo, se producen grandes caídas. 

Hace algunos meses escribí que si la economía se debilitaba tras las ayudas (y ese era mi temor), Bernanke descubriría lo que ocurre cuando te quedas sin Donettes. Hoy es ese día. Los especuladores que hoy convulsionan los mercados son los amigos que utilizó Bernanke para manipular los mercados al alza durante los últimos trimestres. Entonces no eran odiados por los periodistas, ni los políticos. Es la doble moral que acompaña a menudo a la ignorancia y que dice que un mercenario es bueno cuando lucha a mi favor. Cuando prefiere el otro bando pasa a ser una mala persona. 

Cuando uno piensa en medidas políticas, económicas, sociales, financieras, etc para mejorar la situación actual se le ocurren muchas. Sin embargo, pocas hay tan fáciles y claras como una que reduciría muchísimo la volatilidad en los mercados, y por extensión, el daño que ésta produce en la economía productiva. Bastaría con que los contratos de derivados financieros (principal instrumento de los operadores a corto plazo) requiriesen mantener unas garantías diarias muy superiores a las actuales. Por ejemplo, algunos futuros de índices bursátiles exigen garantías diarias de aproximadamente el 8% de la inversión. Si lo subieran al 40%, habría mucha menos especulación porque un inversor debería “aportar” €40 para invertir €100, frente a los €8 actuales. Cuando se debilitara la confianza en la economía y los inversores vendieran sus posiciones, éstas supondrían un importe mucho menor, lo que presionaría mucho menos los precios a la baja.

Entonces, ¿si es tan sencillo por qué no lo hacen? Porque la banca de inversión genera gran parte de sus beneficios en las comisiones que cobra por intermediar, por ejecutar las operaciones en mercado para sus clientes (brokeraje). Al exigirse más garantías se cruzarían menos contratos, o sea, menos comisiones para la banca. Además, los traders (empleados que operan para beneficio o pérdida del banco) no podrían apalancarse brutalmente como hacen en la actualidad, invirtiendo a crédito mucho más de lo que tienen. Esta medida reduciría el riesgo del banco pero esas operaciones también serían menos rentables. Para terminar, recuerda que Goldman Sachs donó dinero a los dos presidenciables en las últimas elecciones.

viernes, 8 de julio de 2011

LA NUEVA CULTURA DEL PELOTAZO (FINANCIERO)

La cultura del pelotazo en el mundo financiero está hoy más vigente que nunca. Antes de la crisis, en muchos sectores (financiero, inmobiliario, etc) se cometieron excesos. Estos se producen tras una fase de bonanza sectorial que se presume va a durar eternamente. Para que los agentes económicos lleguen a ese exceso de riesgo que finalmente acaba en crisis necesitan tiempo, pues el paso del tiempo sin que ocurra nada malo es imprescindible para generar ese exceso de confianza. Hoy, tengo muy claro que hay ya burbujas creadas entorno al sector financiero. Hace ya tres años que empezó la recuperación económica y los agentes que operan en los mercados financieros saben lo siguiente:
  1. En la crisis se ha salvado a la banca de las consecuencias de sus decisiones "en nombre del bien común" y hoy se volvería a repetir si se diera el caso ("too big to fail"). El sistema no está hoy más protegido de ese intervencionismo sesgado en favor de algunos. Contrariamente a su retórica de profunda responsabilidad, los políticos y burócratas de los bancos centrales han quebrantado normas vigentes, tratados, estatutos, principios contables, y hasta sus propias declaraciones una y otra vez. Si hoy cayera algún banco grande, Grecia, Tepco (la eléctrica japonesa de Fukushima), etc volvería a imponerse el deporte global de moda: privatizar beneficios, cuando las cosas van bien, y nacionalizar pérdidas cuando esas apuestas salen mal. Es decir, los bancos de inversión saben que si sus arriesgadas apuestas salen bien, ganarán un gran bonus, y si salen mal, volverán a salvarles.
  2. También saben que Bernanke quiere mercados alcistas (¿se te ocurre algún ingrediente mejor para una burbuja que el jefe de la mayor divisa del planeta manipulando los precios arbitrariamente?). Esa protección les permite asumir, de nuevo, más riesgos pues si vienen mal dadas, él intervendrá para hacer subir los mercados. Los anglosajones lo llaman "Bernanke's Put".
  3. Un ingrediente imprescindible: el dinero. La Fed ha multiplicado su balance por 3 en la crisis, de $900B a casi 3 trillones de dólares, y se sabe públicamente que hay un exceso de reservas bancarias de $1.5 trillones (que equivale a un 10% del PIB de EEUU). Es decir, el mundo financiero está absolutamente inundado de liquidez. Eso no es incompatible con que esa liquidez no llegue a la economía productiva porque la banca no presta.
  4. Finalmente, por si no fuera un riesgo suficiente el exceso de liquidez mantenido en el sistema durante casi 3 años, los bajísimos tipos de interés y las palabras de Bernanke de mantenerlos así mucho tiempo son la puntilla.
Desde que empezó la crisis, la economía de mercado está en un coma inducido por las autoridades. Estas la han sustituido por un intervencionismo improvisado y falto de criterio que podríamos llamar "la política del parche". Vivimos en un gran experimento macroeconómico. Creo que las imprudencias se pagan, ya sea al contado o posteriormente con intereses. Además, cual ludópata, el imprudente es reincidente. Lo vemos cada vez que alguien (importante) tiene que asumir las consecuencias de sus actos. El estado aparece con el dinero de todos para evitar que las reglas se cumplan.
Para los que creemos en el mercado como el sistema más eficiente, menos imperfecto y más democrático tengo un mensaje de optimismo: todavía hay gente entre los que mandan que también cree en ello. El congresista republicano por Texas y candidato a la presidencia Ron Paul ha criticado abiertamente a la Fed por ser una institución absolutamente opaca, por tener más poder que el propio presidente sin que sus representantes hayan sido elegidos por el pueblo, por servir básicamente a la banca y a los que gobiernan en Washington. También el miembro de la Fed Thomas Hoenig se ha opuesto a los programas de quantitative easing (que buscaban intervenir directamente en los mercados) y a mantener tipos de interés a 0 durante 3 años (que crean riesgo de inflación y burbujas en los activos cotizados).
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