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martes, 10 de enero de 2012

CHINA Y SU SINDROME KEYNESIANO DE ABSTINENCIA

Si yo preguntara por personajes que han tenido gran influencia en la historia de la humanidad, seguramente nombrarían a Jesucristo, Gandhi, Hitler, etc. Probablemente, nadie nombraría a Keynes, y sin embrago, las últimas tres décadas del mundo (y seguro que la actual también) han estado decididamente influidas por sus teorías, o para ser más exactos, por la conveniente aplicación que los gobernantes universales han hecho de sus teorías.

No existe mayor regalo para un gobernante que justificarle que tiene el derecho o incluso la obligación de poner dinero público (y a crédito) para aquellas causas que el dinero privado, con su criterio, no quiere financiar. Eso han hecho los países desarrollados y los emergentes, durante muchos años. Si te pregunto por qué desparecieron las lámparas de aceite, o por qué ya casi no hay “afiladores de cuchillos”, seguramente me dirás que los avances tecnológicos y la economía de mercado llevaron a los consumidores/ciudadanos a otros bienes sustitutivos mejores. Es cierto, pero entonces, ¿por qué seguimos subvencionando el carbón? Que es super contaminante y caro. También las energías renovables son muy caras y sucias, pues hoy no son eficientes y producen un poco de energía limpia a partir de la generación de mucha más cantidad de otras sucias. Por ejemplo, la mayoría de la electricidad que utiliza un coche eléctrico se ha generado previamente, por ejemplo, en una central de ciclo combinado quemando gas y gasóleo.

En este artículo, no pretendo cuestionar dónde le interesa a la sociedad dedicar dinero público sino remarcar que se financian “a dedo” muchas cosas que los ciudadanos libremente deciden no financiar, y eso, al final, se paga. Los gobiernos son intervencionistas por naturaleza, porque supone tener más poder, por eso llevamos años destinando mucho dinero público a muchas cosas racionalmente cuestionables. Basta con decir que son por el bien común.

La conveniente adaptación de los principios keynesianos justifica lo que la racionalidad del consumidor o de las empresas, ambos gestores más eficientes que los entes públicos, no puede. Al final, tras muchos años de excesos, cual obeso que lleva décadas comiendo sin mesura, la realidad acumulada se impone. Esta prolongada asignación ineficiente de recursos es la burbuja GLOBAL que está estallando hoy. Hoy te preguntas si ha sido positivo financiar tanto las energías renovables hasta crear una burbuja que ahora revienta, o tantas estaciones de AVE, aeropuertos, plazas nuevas, auditorios, polideportivos, construcción de viviendas, televisiones públicas, emisoras de radio públicas, y subvenciones por todas partes.


Gastar durante muchos años sin un control exhaustivo ni una responsabilidad efectiva hace que mucho de lo hecho sea dinero tirado. Hemos creado muchas burbujas, es decir, dinero que ha entrado en tropel en algún activo favorecido y/o acrecentado, más allá de la propia economía, por las autoridades. Cuando se derrumba ese castillo de naipes, los mismos gobiernos/Bancos Centrales culpables de haber estimulado ese exceso se encuentran con una corrección económica que, como siempre ocurre, es social y políticamente inconveniente. Como buenos drogadictos keynesianos, los gobernantes deciden dar más gas a fondo en su exceso, en su disparate de crear un mundo a su deseo y no según el democrático y eficiente criterio de los ciudadanos. Intentan reinflar la burbuja creada que ahora sigue su natural proceso de deshinflarse. Para ello recurren a que "el ajuste natural" sería peor, pero es esa conveniente excusa la que nos ha traído hasta aquí.

Así, la gran bajada de tipos de interés para atenuar los efectos del estallido de la burbuja “punto com” infló una burbuja mayor: la del crédito y el inmobiliario. Ahora, cuando estalla ésta última, todos los Bancos Central dan gas a fondo hacia el abismo creando una burbuja monetaria todavía mayor para intentar paliar los efectos de su actual burbuja que está reventando, la que creamos para paliar los efectos de la anterior. Dado que los gobernantes no son los suficientemente inteligentes y/o valientes para percatarse de este proceso y ponerle remedio explicando que en algún momento hemos de pagar lo que hemos disfrutado y despilfarrado “a crédito”, parece claro que el abismo financiero está hecho para nosotros. Supongo que todavía tardará varios años antes de que todo reviente, pues crear billetitos a mansalva pospone algo este proceso, pero no lo evita, lo magnificará.

¿Crees que exagero? Si el BCE valorara hoy a precio de mercado los bonos basura soberanos que ha comprado, estaría quebrado. Hace pocos meses yo compraba deuda alemana a un año al 0% de interés, lo que se suponía era una estupidez si creías en la sostenibilidad de la recuperación que empezó hace tres años. Después fue la letra a 6 meses al 0%, luego a 3 meses. Ahora, toda esa deuda da rentabilidad negativa y, por primera vez, el gobierno alemán ha emitido deuda en negativo. Les pagas por prestarles tu dinero.

Estas anomalías y otras las estamos viviendo a diario y son una pequeña muestra, como la punta de un iceberg, de lo que hay debajo. Puedes ver cómo el sistema global en el que los gobiernos han gastado y manipulado arbitrariamente durante décadas está reventando en los movimientos sociales de MENA, en las generalizadas manipulaciones oficiales del mercado de divisas, en los altos tipos de interés de los países periféricos europeos, en los oficialmente manipulados mercados de deuda soberana, en toda la banca necesitando capital, financiación y avales, en los Bancos Centrales cometiendo el sacrilegio monetario de comprar su propia deuda y de mantener tipos reales negativos (inferiores a la inflación), en la banca emitiendo depósitos perdiendo dinero, en las normas contables adaptadas para ocultar pérdidas de valor en los balances y cuentas de resultados, en las quitas llamadas con otro nombre, en los balances estratosféricamente apalancados del BCE y la Fed, en los récords de parados y tiempos en desempleo mientras el consumo de lujo se dispara, en el excedente histórico de viviendas, en los máximos históricos de individuos utilizando cheques gubernamentales de alimentos en EEUU, en la deuda de los países desarrollados alcanzando cuotas sobre PIB jamás vistas, en déficits internacionales conjuntos jamás vistos, en algunos datos estadísticos en niveles no vistos desde la Segunda Guerra Mundial, etc. Para darse cuenta de la situación global no hace falta saber de mercados, sólo tener sentido común.

Hoy, los mercados bursátiles suben porque China ha anunciado que empujará a fondos inmobiliarios y de pensiones a invertir en los mercados financieros (para hacer subir las bolsas). Otro irresponsable intento de manipulación y falta de libertad por el bien común (¿?) que los operadores de corto plazo festejan en los mercados como si fuera el indicador de algo bueno, cuando precisamente te demuestra lo contrario, cómo está realmente el patio. Un barbaridad similar está realizando la Fed, empujando a los fondos de pensiones a invertir en riesgo tras quitarles la rentabilidad del activo sin riesgo, y arriesgando todo el sistema financiero global. En China, está reventando su “estimulada durante un década” burbuja inmobiliaria y del crédito, por ello, el gobierno está recapitalizando bancos, para tapar los miles de millones en opacas pérdidas de la banca, tras prestarle a las entidades públicas locales que han avalado con sus ingresos “vía impuestos” futuros. Otro intento más de paliar una burbuja creando otra, en el tablero keynesiano global. Antes, quería que terminara el 2011, ahora no sé si quiero ver lo que nos depara 2012.

lunes, 3 de octubre de 2011

LOS CUATRO RIESGOS DE LAS CAJAS DE AHORRO

En España, algunas Cajas de Ahorro comenzaron hace pocos meses su andadura bursátil. La colocación no fue precisamente un éxito, por lo que tuvieron que forzar la máquina todos los involucrados. Para entender por qué los profesionales no fueron seducidos por estas oportunidades de inversión debemos entender los cuatro riesgos que todavía hoy tienen las Cajas de Ahorro.

  1. La valoración. Las Cajas han salido a bolsa con unas valoraciones atractivas si las comparamos históricamente. Sin embargo, las cuentas de resultados y los balances de hoy, con una contabilidad generosa a la hora de reconocer pérdidas, no ofrecen la credibilidad de antaño. Todo ello a pesar de teóricamente haber dejado en las Cajas los activos ”buenos” y traspasado al holding (principal accionista de la Caja) los “malos”. Adjunto un gráfico de la valoración histórica de uno de los grandes bancos españoles según el múltiplo precio/valor-contable. Éste representa en cuantas veces se valora el banco frente a su valor teórico contable. Antes de la crisis rondaba 1.75 veces y ahora sólo 0.7 veces. Es decir, el valor que le da el mercado es inferior al de su contabilidad porque cree que sus activos no valen lo que dice su contabilidad. En el caso de Bankia, su valor de salida a bolsa fue de aproximadamente 0.4 veces el valor contable. 
  2. La coyuntura económica española. Si la economía sigue debilitándose como viene haciendo en los meses pasados, las cuentas de resultados sufrirán más de lo estimado. Es lógico que la falta de confianza en una mejora económica se traduzca en desinterés por el sector financiero, epicentro de la actual crisis. 
  3. La gestión de la compañía y su independencia. En julio, en una reunión para inversores institucionales, con motivo de la salida a bolsa de una Caja, nos explicaban que ésta sería independiente del holding que es su principal accionista. Apenas dos meses después, vimos declaraciones del presidente diciendo que la Caja ayudará al holding a financiarse si éste lo necesita. Se confirmó el gran temor sobre las Cajas, su falta de independencia. Una vez más, donde dije digo, digo Diego. Creo que esta actitud resume la forma de actuar de las autoridades políticas, monetarias, y corporativas durante la crisis. Esto genera mucha más desconfianza que la propia debilidad económica. 
  4. El accionariado. Aunque la clase política ha reducido su poder en la dirección de las Cajas, los inversores institucionales saben que, a día de hoy, la mayoría del capital (más del 50%) sigue bajo la influencia de aquellos, que las han maleado durante años a su conveniencia. ¿No hubiera sido más beneficioso para la sociedad y para las Cajas que éstas fueran entidades independientes con un porcentaje del resultado comprometido en obras sociales? Pero claro, ¿qué político renuncia voluntariamente al poder?
Tras la reciente inyección de capital de €2.8B del FROB (Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria) en la CAM, el viernes conocimos que este organismo había inyectado capital por €7.5B en Unnim, Novacaixagalicia, y Catalunya Caixa, por lo que recibió el 100%, el 93%, y el 90% del capital de dichas entidades, respectivamente. ¿Sabes cuánto pagó el FROB en términos de precio/valor-contable? 0, 0.12, y 0.09, respectivamente. Otra evidencia empírica de la gran solvencia de la banca... o quizás sólo estas entidades estén infracapitalizadas y el resto rebosen solvencia.


Termino con una reflexión. Aunque los bancos están en una situación menos mala que las Cajas, ¿sabes por qué recapitalizan las Cajas y apenas obligan a bancos a ampliar capital? En mi opinión, porque los bancos tienen accionistas y ejecutivos con stock options, poderosos y que visitan La Moncloa, y las ampliaciones de capital les harían mucho, mucho, mucho menos ricos. En las Cajas no hay accionistas que paguen por sus decisiones erróneas.

martes, 20 de septiembre de 2011

LA BOLSA VS EL MERCADO DE BONOS

En ocasiones cuesta entender la lógica de los mercados, por qué realizan unos movimientos u otros. Esto ocurre porque en ellos operan muchos inversores a la vez, y no todos con el mismo razonamiento, motivo, urgencia, etc. Las cotizaciones son el resumen burdo de esas interacciones simultáneas.

Los mercados de los diferentes activos están interconectados y a menudo muestran mensajes diferentes entre sí. Mientras las bolsas rebotan cada vez que algún político repite que Grecia va a ser salvada, los bonos de Grecia apenas lo celebran. Algunos profesionales opinan que el mercado de bonos anticipa mejor la economía que la bolsa. Yo creo que es algo más fiable que la bolsa por sus características.




La operativa con bonos (no con los futuros sobre bonos) es menos líquida que la de las acciones con una cierta capitalización bursátil. Es decir, comprar y vender no es tan fácil, lo que reduce el interés natural de la especulación. Para valorar una compañía existen multitud de métodos de valoración, lo que normalmente genera una amplia variedad de escenarios posibles, y en consecuencia, de precios. La valoración de los bonos se centra únicamente en estimar, a partir de los fundamentos económicos, cuan probable es que te devuelvan tu inversión. Como esa cuestión no cambia cada vez que sale una noticia nueva, su precio no es tan volátil. Esta característica atrae menos la especulación hacia los bonos que hacia las bolsas, que son más volátiles, lo que permite beneficios potenciales mayores en menos tiempo.

En éstos días, mientras la prensa deduce la situación y expectativas económicas a partir del comportamiento de la bolsa en la última semana, los profesionales de los bonos se fijan en los datos económicos publicados, la confianza/desconfianza entre los bancos que muestra el mercado interbancario, las operaciones OTC (fuera de mercado) de algunos bancos europeos para que los grandes bancos americanos les presten aunque sea a precios caros, el grandioso volumen de deuda del Tesoro americano que parece que estaría incumpliendo los plazos de entrega de los títulos, etc. 

En resumen, creo que el mercado de bonos es, cuando no hay elementos que lo distorsionan de forma importante, una mejor referencia de las expectativas económicas que la bolsa, donde entran en juego muchos más factores. Hoy, como ocurría en 2008, algunos mercados de bonos dan un mensaje diferente del de las bolsas. 

Por desgracia para todos, también el mercado de bonos sufre hoy un altísimo nivel de intervencionismo. Medidas como el Quantitative Easing de la Fed, las compras de bonos soberanos del BCE, las amenazas de intervención en el mercado de divisas del Banco Nacional de Suiza o del Banco de Japón, el aumento de impuestos a la inversión en deuda soberana por parte de Brasil o Korea del Sur, etc son intervenciones arbitrarias y contrarias a la economía de mercado, a la libertad individual. Son respuestas nacionales a las medidas intervencionistas y proteccionistas de otros países, "si tú no respetas las normas del mercado, yo tampoco". Una evidencia más de cómo está el patio.

jueves, 8 de septiembre de 2011

KEYNESIANISMO A GRANEL

En cierto modo, esta crisis está poniendo a prueba algunas teorías económicas modernas, pero sobre todo está evidenciando lo que ocurre cuando las teorías económicas se modulan a conveniencia del director de orquesta, cuando éste elige sólo aquellas partes de la teoría que le gustan, o sea, la politización de la economía.

Por ejemplo, la economía de mercado no es mala porque haya una gran crisis, sino que la gravedad de la crisis es el resultado de contravenir y distorsionar interesadamente las normas del mercado. Los reguladores sucumbieron a los encantos (aportaciones en las campañas electorales) de los grandes lobbies, permitiéndoles asumir riesgos mayores. Los supervisores miraron a otro lado ante esos riesgos evidentes, para que nadie les acusara de “parar la música”. La economía de mercado no dice que unos políticos, en nombre del bien común, puedan dedicar dinero público a salvar de las consecuencias de sus actos a quien ellos quieran, sino todo lo contario. Para que el sistema funcione, los individuos/empresas deben sufrir/disfrutar los efectos de sus decisiones. Cuando eso no ocurre, el sistema resulta ineficiente e injusto, y se siembran tensiones sociales. 

Muchos economistas llevan años recomendando aplicar el keynesianismo como medida contra la crisis. Esta teoría económica sugiere que, cuando la economía está débil, el Estado sea el motor, gastando más. Obviamente, es la opción más apetecible para un político.  En mi opinión, la forma en que se está aplicando tiene dos defectos:
  1. La decisión de gasto gubernamental es ineficiente (porque las empresas y consumidores son mejores gestores de esos recursos limitados) e injusta (porque la sociedad percibe como unos son beneficiados a dedo mientras otros agonizan financieramente). 
  2. Es contraproducente cuando la crisis es estructural, de mayor calado, más larga, y requiere fuertes ajustes. Puede tambalear el sistema pues la capacidad financiera de los gobiernos no es ilimitada, tal y como algunos están descubriendo. 
¿Quieres ejemplos prácticos? Piensa en las noticias publicadas últimamente sobre pequeños aeropuertos españoles casi nuevos y que no son viables por la falta de actividad, trayectos del tren de alta velocidad sin pasajeros. Decisiones tomadas con criterios políticos, sin la responsabilidad del que sufre las consecuencias de sus actos. Algo que sí le ocurre a la empresa y al consumidor.

Creo que hemos llegado a un keynesianismo ludopático que podríamos resumir en: si la economía no crece, que el Estado malgaste el tiempo que haga falta hasta que ésta crezca, y si el exceso de deuda acumulada supone un problema, dobla la apuesta. 

En un artículo del 5 de agosto, la columnista de Bloomberg Caroline Baum comentaba como, tras un década aumentando la cantidad de deuda del Estado en EEUU pasando de $5.95 trillones a $14.3 trillones, hoy su desempleo supera el 9%, hay un gran excedente de viviendas vacías, la economía apenas crece, y lo que queda es una gran montaña de deuda. Creo que es una forma imprecisa y algo sesgada (por no explicar las circunstancias intermedias que han llevado a esa situación), pero bastante práctica de resumir dónde lleva, o puede llevar, el keynesianismo a largo plazo. Dada nuestra naturaleza, para el animal político, al igual que para cualquier otro ser humano, siempre es apetecible gastar más y nunca lo es apretarse el cinturón. 

Por el contrario, empresas y consumidores, quizás por prudencia o por no tener elección, optaron por la austeridad y el recorte de gastos como fórmula de adaptación a la crisis. Tras tres años de crisis, las empresas y consumidores todavía sufren, pero es que las finanzas de algunos gobiernos están al borde del colapso, en la UVI del Banco Central y con respiración asistida.

martes, 6 de septiembre de 2011

UNA PARTIDA DE RISK

Todo el mundo tiene asumido que China, desde hace años, utiliza su divisa para exportar más, manteniéndola artificialmente débil. Eso le ha llevado a una disputa comercial con EEUU, que es su principal contrapartida comercial, el principal comprador de sus exportaciones.

Con la crisis, la economía mundial y/o su crecimiento se han reducido, lo que significa que el pastel a repartir entre todos los sujetos económicos que forman la economía mundial y su crecimiento es más pequeño. En igualdad de condiciones, toca a menos por cabeza. El problema es que nadie quiere renunciar a seguir creciendo, a un trozo más grande del pastel, pues eso afectaría muy negativamente a su nivel de vida. En consecuencia, tal y como ya advirtió Greenspan hace varios años, estamos viviendo una oleada de proteccionismo. Esta se está canalizando en intentos por parte de los gobiernos de manipular su divisa a la baja, para exportar más. El problema de los movimientos de divisa es que, en el corto plazo, son un juego de suma cero, es decir, lo que gana uno, lo pierde o deja de ganar otro, lo que beneficia a la exportación de uno, es menos exportación para el otro país. En resumen, en el corto plazo, los movimientos de divisas no tienden a crear riqueza sino a cambiar la distribución de ésta.

Con la crisis, la FED ha aplicado políticas, como por ejemplo el Quantitative Easing (QE) o los tipos a cero (ZIRP), que buscaban entre otros objetivos debilitar su divisa. Países como Brasil o Korea del Sur se quejaban hace meses de que dicha política americana estaba desestabilizando su divisa, mediante la entrada de gigantescas oleadas especulativas en los mercados financieros. Estos países impusieron importantes tasas fiscales a la inversión extranjera en algunos activos como los bonos del estado para intentar frenar esa tendencia.

En los últimos meses, la incertidumbre económica y la volatilidad de los mercados han llevado a muchos inversores a comprar francos suizos, lo que ha provocado la apreciación de dicha divisa. Históricamente, el franco suizo ha disfrutado del status de moneda refugio, entre otros motivos, por su estabilidad política, económica, y financiera. Por eso, Suiza lleva meses quejándose de la fortaleza de su moneda y, a su vez, el Banco Nacional de Suiza (BNS) interviniendo en el mercado, para intentar debilitarla. Todo ello sin demasiado éxito … hasta ahora.

Esta mañana, con el franco suizo a 1,11 euros, el BNS ha anunciado que realizará una intervención masiva de su divisa, comprando ilimitadas cantidades de las otras, para que cotice como mínimo a 1,2 euros. En el día, el franco suizo se está depreciando más de un 7% contra sus principales contrapartidas (euro, dólar, yen). Es decir, otro Big Brother del casino financiero global acaba de poner sobre la mesa sus armas nucleares para que todos las veamos. Soy consciente de las tensiones políticas que genera la crisis económica pero ver al BNS lanzando un órdago tan grande, me pone los pelos de punta. El mundo financiero empieza a parecer un tablero de RISK. Todo apunta a que el próximo jugador en actuar será el BCE, bajando los tipos de interés.

viernes, 26 de agosto de 2011

LOS DAÑOS COLATERALES DE LA FED

Imagina que eres un inversor que hoy quiere invertir con poco riesgo a tres o seis meses. Si fueras a comprar una letra del Tesoro americano a aproximadamente esos plazos, ¿qué rentabilidad crees que obtendrías? ¿Cero? Ni eso. Recientemente, como pasó en los peores momentos de pánico en los mercados, han llegado a cotizar con rentabilidad negativa. Es decir, compra $100 y te devolverán algo menos.

Esta situación extrema, donde el activo sin riesgo no renta nada, no cubre la inflación, y hasta genera pérdidas nominales, es el resultado intencionado de la política financiera que el doctor Bernanke está utilizando como medicina en esta crisis. Mientras los consumidores y las empresas más endeudados (especialmente los bancos) se benefician de tipos de interés casi a 0, los ahorradores salen perjudicados. Un objetivo de esa política es, entre otros, dejar a los inversores sin un activo seguro donde invertir (el principal de este planeta) para que tengan que asumir riesgos. Por desgracia, como es lógico, las grandes barbaridades pueden generar grandes desastres. A continuación te explico alguna de sus consecuencias.

Suena muy bonito y social perjudicar a los ahorradores para beneficiar a los que hoy tienen demasiada deuda pero, como siempre repito, distorsionar los mercados es muy peligroso. Como dicen los anglosajones, es como jugar con un gorila de 800 libras. Por ejemplo, los baby-boomers, los muchos americanos nacidos en la década de los 50 y 60, tras la 2ª Guerra Mundial, están empezando a jubilarse. Los fondos de pensiones públicas y privadas deberán desembolsar en los próximos años muchos miles de millones para contribuir a esas jubilaciones. Para poder pagar esos compromisos de pensiones, los fondos invierten en activos que les den una rentabilidad. Bernanke les ha quitado la rentabilidad de su principal activo, la deuda del Estado, y sin rentabilidad los números no salen, por lo que muchos fondos serán deficitarios (algunos ya lo son actualmente), es decir, no podrán hacer frente a sus obligaciones de pago. El resultado es que dichos fondos, igual que tu abuelita o cualquier otro inversor del planeta deberá irse a buscar activos con mayor riesgo si quiere que le salgan los números.

O sea, la política cortoplacista de Bernanke ayuda hoy a unos pero perjudica, de cara al futuro, a otros y pone en gran riesgo el sistema financiero porque obliga a los gestores a asumir riesgos que libremente hubieran preferido no asumir. ¿Eres consciente del riesgo que supone para el sistema financiero global que cientos de miles de millones de dólares asuman más riesgo del que, según el criterio profesional de sus responsables, deberían asumir? Y todo porque el dictador se otorga derechos que no le corresponden para protegerte de ti mismo, de las decisiones equivocadas que podrías tomar si él te lo permitiera. Hoy, Bernanke (y también Trichet) es el gran enemigo de la economía de mercado. Es el sponsor y guía de los especuladores que, con sus gigantescas inversiones apalancadas, ponen en riesgo el sistema financiero global. Lo más irónico es que la FED, al igual que el BCE, debería ser el principal paladín del normal funcionamiento de los mercados financieros.

Hoy, los presidentes de los bancos centrales deben elegir entre satisfacer las injustas y nocivas exigencias de sus jefes, la clase política, o hacer lo correcto, lo ortodoxo. Si no me crees, pregúntaselo al ex-presidente del Bundesbank y teórico sucesor de Trichet, Axel Weber, que renunció al futuro puesto cuando no quiso apoyar el disparate de que el BCE comprara deuda soberana. También podríamos consultarle al recién dimitido CEO de S&P, que osó rebajar el rating del todopoderoso Obama, “el demócrata”.

jueves, 25 de agosto de 2011

LA TRAGICOMEDIA GRIEGA

Algunos hablan de la “tragedia griega”, lo que resulta lógico pues esta crisis alcanza ese nivel en Grecia y en algunos países occidentales. Sin embargo, yo le añado “comedia” porque, cuando pienso en la forma en que los dirigentes políticos y monetarios han afrontado esta crisis, no puedo evitar que se me contraigan algunos músculos faciales. De hecho, las autoridades me recuerdan al simpático protagonista de la típica comedia americana. En ella, el sujeto no para de mentir para salir al paso de cada situación, para no asumir las consecuencias de sus actos. Al final, el castillo de naipes revienta porque sus mentiras acaban contradiciéndose entre sí de forma insostenible.

En el mundo real, nuestros gobernantes han quebrantado muchos principios democráticos y económicos. No han respectado las normas de la economía de mercado (salvando a algunos con el dinero de todos sin que paguen accionistas/bonistas/directivos/etc las consecuencias de sus decisiones), han incumplido los compromisos asumidos en el Tratado de Maastricht (establecidos precisamente para evitar la irresponsabilidad económica de los gobiernos), han subvencionado a dedo, han vivido en la irrealidad negando la crisis (económica, soberana, etc) hasta la saciedad, se han otorgado derechos que legítimamente no les corresponden (manipulando mercados, precios, información, planes contables, etc), han presionado a los bancos centrales para que actúen contra sus estatutos y principios fundamentales, Y TODO POR EL BIEN COMÚN, POR EL PUEBLO.

Los líderes europeos llevan varios meses inventando chapuzas semánticas para realizar una quita griega sin calificarlo como tal, con el fin de evitar las consecuencias legales/económicas previstas para estos casos. Como Grecia lleva tiempo jugando/mintiendo con sus socios europeos para salir del paso, algunos de éstos ya no se fían (Finlandia) y le han exigido y han acordado más garantías concretas por la nueva ayuda. Otros socios (Holanda y Austria) han dicho “yo también quiero más garantías que el resto”. Alemania, como líder, intenta poner orden para evitar que muera el nuevo plan de ayuda antes de nacer. Pues bien, resulta que de los €286.000M de deuda griega emitida (bonos), hay unos €18.000M que están sometidos a la legislación inglesa, no a la griega, y que tienen cláusulas de igualdad de trato para todos los inversores. La última chapuza griega/europea de dar más garantías a unos frente al resto y a los acreedores existentes, algo potencialmente ilegal en la legislación mercantil, podría generar la calificación de impago (default) en esos bonos sometidos a otra legislación. Como en la película, hay tantas chapuzas improvisadas que acaban por solaparse unas con otras.

miércoles, 24 de agosto de 2011

EL DELIRIO IDEOLÓGICO DE BERNANKE

El presidente de la Reserva Federal (FED), Ben Bernanke, hablará este viernes en la conferencia económica anual conocida como Jackson Hole. En este evento fue, hace un año, donde anunció el programa Quantitative Easing 2. Hoy, el mercado espera algo parecido tras la actual ralentización económica global.

Durante meses he criticado las medidas no convencionales de la FED así como algunos riesgos y consecuencias de dicha política. Pero, ¿cuál es fin de Bernanke que le lleva a utilizar esos medios no convencionales y contrarios a la economía de mercado? El cree que puede imponer a la economía el “círculo virtuoso”, que explicaba en un artículo el 4 de noviembre de 2010 en el Washington Post.

El círculo virtuoso significa que si las cosas van bien, aumenta la probabilidad de que vayan mejor. Si hay confianza económica hay más consumo, que generará más beneficios empresariales. Esto favorecerá más inversión, más contratación, más sueldos, etc y vuelta a empezar. Yo coincido con Bernanke en este análisis pero discrepo en la forma de conseguirlo. Para él, el hábito hace al monje. Cree que si manipula al alza los precios de los activos para que coticen como si las cosas fueran mucho mejor de lo que realmente van hoy, automáticamente se generará una confianza que hará que todo vaya mejor. Yo creo que eso genera burbujas, que hacen más mal que bien. Coincido con él en la necesidad de crear optimismo pero partiendo del realismo y no de una ficción inventada, de un espejismo monetario similar al efecto de una droga. El drogadicto disfruta el efímero momento pero choca con la realidad poco después. Acto seguido, este vuelve a necesitar otra dosis para negar la evidencia que le rodea, o sea, más Quantitative Easing.

Metafóricamente, Bernanke dice lo siguiente: hace pocos meses, Telefónica cotizaba a €18. Hoy, con el deterioro económico global cotiza a €14. Bernanke cree que si ZP promulgara una ley que prohibiera vender o comprar acciones de Telefónica a menos de €30 la crisis se acabaría. Yo creo que lo importante no es el número, los €30, éste sólo es el efecto, no la causa. La confianza existente es lo que produce el número y no a la inversa. 

El puente que separa la utopía de Bernanke con la realidad es el mismo que separa al comunismo del cristianismo: la libertad individual, el libre albedrío. La libertad de elección es un medio imprescindible para conseguir esos fines. El mercado es la democracia económica donde millones de compradores y vendedores deciden precios y cantidades según sus perspectivas, necesidades, liquidez, información, etc. Bernanke ha impuesto la ley marcial en los mercados financieros, el autoritarismo y la manipulación, creyendo que eso generará confianza. Yo creo que es precisamente lo contrario. La burbuja creada entorno al oro y la plata como inversión refugio son, en gran medida, una muestra de la desconfianza en el futuro que crean las políticas de la FED y del BCE.

Por ejemplo, que los gobernantes europeos obliguen al BCE a contradecir sus estatutos y principios comprando deuda soberana no genera confianza sino todo lo contrario. La verdadera confianza la genera la coherencia de criterios, la racionalidad de las medidas, la prudencia ante la incertidumbre, la austeridad, etc y no el despilfarro público, la manipulación de los mercados y la información, la arbitrariedad de las medidas para beneficiar a unos a costa de otros, el irrealismo político, la falta de criterio, las continuas contradicciones, el cortoplacismo, etc.

miércoles, 10 de agosto de 2011

LA FED DE EEUU: BIENVENIDOS A JAPÓN

Este podría haber sido el titular de la reunión de ayer de la Reserva Federal. Los mercados no esperaban que subieran los tipos de interés. La cuestión era si podían sacarse de la chistera algo al estilo Quantitative Easing 3 (QE3) para que los bancos de inversión, a través de sus traders (operadores de corto), pudieran seguir sacando tajada de la manipulación (al alza) de los mercados. También el 10% de americanos que posee la gran mayoría activos cotizados estarían muy contentos de más QE. El resto de americanos, especialmente los 45 millones que solicitan los cupones de alimentos, no deberían celebrarlo, pues a ellos básicamente les reportaría más inflación.

De momento no está oficializado el QE3. No obstante, en los próximos meses saldremos de dudas. En la reunión, tres miembros de la FED se mostraron contrarios a volver a crear dinero público para seguir distorsionando los precios de los activos; quizás porque la inflación creada por el QE2 todavía se está materializando en la economía o quizás porque sólo hace un mes y nueve días desde el final de QE2, lo que sería reconocer lo ineficiente y adictivo de dicha herramienta contraria a la economía de mercado. Desde 1992 no ha habido tanta discrepancia entre los miembros de la FED.

Lo que sí dijo la FED es que mantendría los tipos de interés prácticamente a 0 hasta mediados de 2013, ¡DOS AÑOS MÁS A SUMAR A LOS CASI TRES QUE YA LLEVAMOS! Suerte que era temporal esta situación anormal, pues cualquiera que sepa de macroeconomía sabe que es muy peligroso mantener tipos reales negativos (tipos menores que la inflación). Greenspan mantuvo los tipos de interés al 1% durante un año y le acusaron de fomentar la burbuja inmobiliaria. En mi opinión, la declaración de la FED equivale a decir: “Bienvenidos a Japón”, que lleva dos décadas con tipos a cero y todavía espera la recuperación. La realidad es que la FED nunca tuvo una estrategia de salida de dicha política. Se limitaron a arriesgar el futuro económico mundial aplicando medidas macroeconómicas no ortodoxas y de consecuencias, como el propio Bernanke dijo, absolutamente desconocidas. Ahora, tres años después, siguen doblando la apuesta, cual ludópata que quiere recuperarse de las pérdidas acumuladas.

Entonces, ¿por qué mantener tipos tan bajos? Lo explicó recientemente Hoenig, el único miembro de la FED que ha votado sistemáticamente en contra de esta política monetaria extrema. Este dijo que mantener los tipos de interés tan bajos, además de ser un riesgo para la economía, son una ayuda a la gran banca y penalizan a los ahorradores frente a los deudores. Bernanke cree que si obliga a todos los inversores a invertir en los activos con riesgo, que es lo que hacen libremente cuando previamente tienen confianza en la economía, la confianza vendrá. En mi opinión, es tan utópico como el comunismo pues le falta un elemento imprecindible, el libre albedrío. El inversor debe elegir libremente, y no porque alguien manipule los mercados para dejarle sin opciones.

jueves, 4 de agosto de 2011

LA CRISIS DE DEUDA SOBERANA: ¿AHORA QUÉ?

¿Seguimos culpando a los mercados, a los especuladores, y a las fuerzas del mal de todo o hacemos algo razonable, por variar? En teoría, la recuperación tras la crisis se basaba en que ésta era coyuntural, es decir, que duraría pocos trimestres. Por ese motivo, los gobernantes pensaron que no valía la pena perder votos por ajustar a la baja su gasto social ni su obesa estructura aunque sus ingresos se hubieran desplomado. Todo lo contrario, gastaban más en nombre del bien común y de una teoría económica, la keynesiana, que propone que si la economía languidece, el estado debe ser quien temporalmente le dé un empujón, a través de más gasto público (¡Qué teoría más oportuna para la clase política!). Se suponía que tras varios meses de ese empujón artificial e insostenible en el largo plazo la economía arrancaría cual motor de combustión y este incremento de actividad, y de recaudación, permitiría a los gobiernos recuperar paulatinamente el dinero gastado/despilfarrado. A que suena bien.

Pero qué ocurre cuando pasan los trimestres y el paro no baja porque las empresas no contratan. Y las empresas no contratan porque no ha aumentado mucho la actividad y siguen teniendo exceso de capacidad. Los beneficios empresariales y personales aumentan poco y los gobiernos siguen en una situación preocupante de déficit presupuestario, pues sus ingresos no han mejorado como vendían políticamente que iba a ocurrir fruto de su despilfarro “a dedo”. Sus gastos siguen creciendo por no haberlos ajustado a la baja cuando lo hicieron empresas y consumidores, por la compensación por la inflación fruto de las políticas no ortodoxas de sus bancos centrales, por el paro que no decrece y se prolonga su cobro, por las inversiones que comprometieron confiando en una bonanza inagotable, primero, y en una recuperación rápida, después, por, por. 

Todo esto es la punta del iceberg. El verdadero problema, y no me cansaré de decirlo, es el mal diagnóstico. Esta crisis es estructural y no coyuntural. Ahora no sólo hemos perdido tiempo, pues hace tres años del inicio de la recuperación y todavía esperamos a que el motor económico arranque. También hemos perdido recursos. Si el diagnóstico de la crisis hubiera sido correcto, podrían haber utilizado ese dinero despilfarrado en otras políticas que fueran realmente eficientes y socialmente justas como aumentar el mínimo personal exento en renta (algo justo para todos y especialmente valioso para los más necesitados) y rebajar temporalmente las cotizaciones sociales de la empresa (lo que haría a los empleados algo más eficientes para sus contratadores).

Cada vez que veo a la prensa culpar exclusivamente a los especuladores del aumento del coste de la deuda me avergüenzo y desmoralizo por este sistema basado en el mantenimiento a toda costa del status quo de varios grupos socioeconómicos. Resulta muy oportuno políticamente ver a los grandes medios contar la versión oficial de quién es el bueno, el feo, y el malo. Ninguno habla en sus portadas de los grandes errores de nuestros gobernantes, de algunas supuestas medidas anticrisis socialmente injustas e ineficientes. Claro, la verdad no compra miles de ejemplares diariamente. 

¿Y ahora qué? Yo no sé si será ahora o un poco más tarde, dependerá de cuánto tiempo puedan los gobernantes de Occidente seguir negando la evidencia que les rodea. Lo que sí sé es hacia dónde va inevitablemente Occidente. La referencia es Reino Unido, que ha entrado voluntaria y conscientemente en ese túnel de la austeridad en el gasto y del realismo sobre nuestro insostenible nivel de vida. Por ahí pasaremos todos tarde o temprano. El cuándo lo hagas marcará el cómo lo hagas. Cuanto antes aceptemos ese camino hacia dónde nos empuja la realidad económica (y también los mercados), mejor podremos aguantar ese peregrinaje por el desierto que inexorablemente nos espera a todo Occidente. El otro camino es seguir haciéndose el remolón hasta reunirnos con Grecia.

miércoles, 13 de julio de 2011

MAS INTERVENCIONISMO VERGONZOSO

¡¡Confirmado!! El BCE manipuló los mercados ayer. Lo que todavía no está claro es si lo hizo comprando deuda a hurtadillas (como hizo meses atrás en una subasta portuguesa y publica hoy algún diario) o lo hizo marcándose un farol (como dice otro diario). El farol consistiría en que sólo pidió precio a los agentes del mercado sobre deuda española e italiana, lo que provocaría la reacción de los mercados que anticiparían dicha compra (aunque luego no se produjera).

La compra me hubiera parecido mal, irresponsable y peligrosa macroeconómicamente, como ya he criticado en otras ocasiones. Con compra o sin ella, esa es la forma de generar confianza que las autoridades monetarias nos ofrecen para salir de la crisis, una política basada en "let´s pretend" (aparentar), en intentar manipular los mercados, improvisando medidas a salto de mata, sin justificación, sin criterios coherentes ni duraderos, sin explicación PUBLICA de sus políticas.

Si hubieran comprado deuda fuera del mercado y lo hubieran hecho público, nadie tendría esa información antes que el resto, nadie podría posicionarse anticipadamente en los diferentes mercados para beneficiarse de la posterior reacción de éstos. ¿Quién crees que se pudo beneficiar de conocer ese farol o compra antes que la mayoría del mercado? Creo que no fue ningún médico/doctora, ni albañil, ni programador/a informático, ni profesor/a de secundaria, ni chófer, ni agente de seguros, ni administrativo/a, ni juez, ni consultor/a, ni diseñador/a, ni portero/a, ni traductor/a, ni dependiente/a, ni, ni, ni. Esta es la dura realidad con la que convivimos diariamente los que trabajamos en los mercados financieros. Vemos como algunos disfrutan sistemáticamente de su proximidad a los que ostentan el poder con la connivencia de los gobernantes. Seguro que nadie abre una investigación en la UE para ver quiénes se beneficiaron de esas medidas "en nombre del bien común".

El amiguismo ha existido siempre pero creo que se ha magnificado con la crisis. El motivo es el siguiente: la actual crisis mundial es tan extrema que les está permitiendo a las autoridades políticas y económicas justificar o simplemente saltarse sin dar explicaciones las normas establecidas (legales, morales, racionales, de prudencia, de justicia social, etc) bajo la falsa apariencia del "bien común". En momentos de desesperación, las personas seguimos a cualquier agorero que venda un mundo mejor sin pedirle explicación sobre sus augurios, medios, fines, etc.

viernes, 8 de julio de 2011

LA NUEVA CULTURA DEL PELOTAZO (FINANCIERO)

La cultura del pelotazo en el mundo financiero está hoy más vigente que nunca. Antes de la crisis, en muchos sectores (financiero, inmobiliario, etc) se cometieron excesos. Estos se producen tras una fase de bonanza sectorial que se presume va a durar eternamente. Para que los agentes económicos lleguen a ese exceso de riesgo que finalmente acaba en crisis necesitan tiempo, pues el paso del tiempo sin que ocurra nada malo es imprescindible para generar ese exceso de confianza. Hoy, tengo muy claro que hay ya burbujas creadas entorno al sector financiero. Hace ya tres años que empezó la recuperación económica y los agentes que operan en los mercados financieros saben lo siguiente:
  1. En la crisis se ha salvado a la banca de las consecuencias de sus decisiones "en nombre del bien común" y hoy se volvería a repetir si se diera el caso ("too big to fail"). El sistema no está hoy más protegido de ese intervencionismo sesgado en favor de algunos. Contrariamente a su retórica de profunda responsabilidad, los políticos y burócratas de los bancos centrales han quebrantado normas vigentes, tratados, estatutos, principios contables, y hasta sus propias declaraciones una y otra vez. Si hoy cayera algún banco grande, Grecia, Tepco (la eléctrica japonesa de Fukushima), etc volvería a imponerse el deporte global de moda: privatizar beneficios, cuando las cosas van bien, y nacionalizar pérdidas cuando esas apuestas salen mal. Es decir, los bancos de inversión saben que si sus arriesgadas apuestas salen bien, ganarán un gran bonus, y si salen mal, volverán a salvarles.
  2. También saben que Bernanke quiere mercados alcistas (¿se te ocurre algún ingrediente mejor para una burbuja que el jefe de la mayor divisa del planeta manipulando los precios arbitrariamente?). Esa protección les permite asumir, de nuevo, más riesgos pues si vienen mal dadas, él intervendrá para hacer subir los mercados. Los anglosajones lo llaman "Bernanke's Put".
  3. Un ingrediente imprescindible: el dinero. La Fed ha multiplicado su balance por 3 en la crisis, de $900B a casi 3 trillones de dólares, y se sabe públicamente que hay un exceso de reservas bancarias de $1.5 trillones (que equivale a un 10% del PIB de EEUU). Es decir, el mundo financiero está absolutamente inundado de liquidez. Eso no es incompatible con que esa liquidez no llegue a la economía productiva porque la banca no presta.
  4. Finalmente, por si no fuera un riesgo suficiente el exceso de liquidez mantenido en el sistema durante casi 3 años, los bajísimos tipos de interés y las palabras de Bernanke de mantenerlos así mucho tiempo son la puntilla.
Desde que empezó la crisis, la economía de mercado está en un coma inducido por las autoridades. Estas la han sustituido por un intervencionismo improvisado y falto de criterio que podríamos llamar "la política del parche". Vivimos en un gran experimento macroeconómico. Creo que las imprudencias se pagan, ya sea al contado o posteriormente con intereses. Además, cual ludópata, el imprudente es reincidente. Lo vemos cada vez que alguien (importante) tiene que asumir las consecuencias de sus actos. El estado aparece con el dinero de todos para evitar que las reglas se cumplan.
Para los que creemos en el mercado como el sistema más eficiente, menos imperfecto y más democrático tengo un mensaje de optimismo: todavía hay gente entre los que mandan que también cree en ello. El congresista republicano por Texas y candidato a la presidencia Ron Paul ha criticado abiertamente a la Fed por ser una institución absolutamente opaca, por tener más poder que el propio presidente sin que sus representantes hayan sido elegidos por el pueblo, por servir básicamente a la banca y a los que gobiernan en Washington. También el miembro de la Fed Thomas Hoenig se ha opuesto a los programas de quantitative easing (que buscaban intervenir directamente en los mercados) y a mantener tipos de interés a 0 durante 3 años (que crean riesgo de inflación y burbujas en los activos cotizados).

miércoles, 6 de julio de 2011

AGENCIAS DE RATING: ¿HEROES O VILLANOS?

Las dos principales agencias de rating a nivel mundial son Moody's y Standard&Poor's, ambas son americanas. Además, hay otras muchas pero de menor tamaño y/o reconocimiento. El papel de las agencias es certificar la calidad crediticia (el riesgo de crédito) de una emisión de un producto financiero, es decir, ponerle nota para que cualquier posible inversor en ese producto sepa cuan seguro se supone que es. Como nadie sabe el futuro y la economía no es una ciencia exacta, el rating viene a ser como la opinión de un experto, pero sólo eso, una opinión.
Las agencias de rating tienen dos problemas o potenciales conflictos de interés:
  1. Las compañías que emiten un producto, por ejemplo un bono, les contratan para que le otorguen un rating (una nota oficialmente reconocida) a ese producto. Si la nota es alta, significa que el producto es más seguro, y por tanto, lo inversores le exigirán un rendimiento menor para invertir frente a otro producto con más riesgo. El conflicto está en que, al igual que ocurre en las auditorías contables, la compañía que paga a la agencia de rating tiene un interés claro en que ésta califique muy bien a su producto, por lo que la independencia de la agencia para calificar sin ceder al interés del que paga no es tarea fácil. ¿Pagarías tú a alguien por decir que eres muy feo, malo y tonto, o le harías cantar tus virtudes a los cuatro vientos?
  2. Los gobiernos apoyan el negocio de las agencias a través de la legislación, obligando a contar con calificación crediticia para determinadas operaciones. Por ejemplo, el BCE exige un rating mínimo para aceptar determinados bonos como colateral (garantía) de sus préstamos. Los gobiernos critican (¿presionan?) a las agencias cuando éstas les bajan el rating porque entonces les resulta más caro financiarse.
Estos días, resurge entre los políticos europeos el clamor por crear una agencia de rating europea. El motivo es sencillo: a los políticos europeos no les gusta que las agencias de rating no pasen por alto la posible insolvencia griega. El hecho de que tanto Moody's como S&P hayan dicho que la propuesta de reestructuración de la deuda griega podría catalogarse como un "credit event" es algo que dificulta el rescate, pues esa deuda y/o el emisor (Grecia) verían rebajado su rating, con las consecuencias que ello conlleva. Por eso quieren una agencia propia, para poderla manipular a conveniencia. Al fin y al cabo, quién duda de la influencia política americana para que sus agencias sigan otorgándole la máxima calificación crediticia. Otra prueba más de lo poco que les gusta a los gobernantes democráticos la separación de poderes y la libertad del mercado frente al intervencionismo estatal "por el bien común".

Probablemente, pretender que las agencias hagan su trabajo cuando éste deja en evidencia a cualquiera de las dos manos que les da de comer, gobiernos y empresas (especialmente financieras) es casi utópico. Sin embargo, creo que las agencias deben resistir las presiones de los gobiernos si quieren sobrevivir pues claudicar ante éstos conlleva, en ocasiones, ir contra el sentido común y la coherencia de criterio, lo que genera importantes riesgos legales por demandas, como las que afrontan hoy por sus calificaciones excesivamente bondadosas de los paquetes de hipotecas que colocó la banca.
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