martes, 6 de septiembre de 2011

UNA PARTIDA DE RISK

Todo el mundo tiene asumido que China, desde hace años, utiliza su divisa para exportar más, manteniéndola artificialmente débil. Eso le ha llevado a una disputa comercial con EEUU, que es su principal contrapartida comercial, el principal comprador de sus exportaciones.

Con la crisis, la economía mundial y/o su crecimiento se han reducido, lo que significa que el pastel a repartir entre todos los sujetos económicos que forman la economía mundial y su crecimiento es más pequeño. En igualdad de condiciones, toca a menos por cabeza. El problema es que nadie quiere renunciar a seguir creciendo, a un trozo más grande del pastel, pues eso afectaría muy negativamente a su nivel de vida. En consecuencia, tal y como ya advirtió Greenspan hace varios años, estamos viviendo una oleada de proteccionismo. Esta se está canalizando en intentos por parte de los gobiernos de manipular su divisa a la baja, para exportar más. El problema de los movimientos de divisa es que, en el corto plazo, son un juego de suma cero, es decir, lo que gana uno, lo pierde o deja de ganar otro, lo que beneficia a la exportación de uno, es menos exportación para el otro país. En resumen, en el corto plazo, los movimientos de divisas no tienden a crear riqueza sino a cambiar la distribución de ésta.

Con la crisis, la FED ha aplicado políticas, como por ejemplo el Quantitative Easing (QE) o los tipos a cero (ZIRP), que buscaban entre otros objetivos debilitar su divisa. Países como Brasil o Korea del Sur se quejaban hace meses de que dicha política americana estaba desestabilizando su divisa, mediante la entrada de gigantescas oleadas especulativas en los mercados financieros. Estos países impusieron importantes tasas fiscales a la inversión extranjera en algunos activos como los bonos del estado para intentar frenar esa tendencia.

En los últimos meses, la incertidumbre económica y la volatilidad de los mercados han llevado a muchos inversores a comprar francos suizos, lo que ha provocado la apreciación de dicha divisa. Históricamente, el franco suizo ha disfrutado del status de moneda refugio, entre otros motivos, por su estabilidad política, económica, y financiera. Por eso, Suiza lleva meses quejándose de la fortaleza de su moneda y, a su vez, el Banco Nacional de Suiza (BNS) interviniendo en el mercado, para intentar debilitarla. Todo ello sin demasiado éxito … hasta ahora.

Esta mañana, con el franco suizo a 1,11 euros, el BNS ha anunciado que realizará una intervención masiva de su divisa, comprando ilimitadas cantidades de las otras, para que cotice como mínimo a 1,2 euros. En el día, el franco suizo se está depreciando más de un 7% contra sus principales contrapartidas (euro, dólar, yen). Es decir, otro Big Brother del casino financiero global acaba de poner sobre la mesa sus armas nucleares para que todos las veamos. Soy consciente de las tensiones políticas que genera la crisis económica pero ver al BNS lanzando un órdago tan grande, me pone los pelos de punta. El mundo financiero empieza a parecer un tablero de RISK. Todo apunta a que el próximo jugador en actuar será el BCE, bajando los tipos de interés.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...