lunes, 22 de diciembre de 2014

SOBRE EL CRUDO Y EL EURO

Como ya te expliqué anteriormente, la caída del precio del crudo es sana en la medida en que viene generada por un aumento de la oferta (no por falta de demanda ni por la especulación bajista por intereses políticos), y si se produce de forma gradual (para impedir grandes rotos en una economía crecientemente endeudada).

Sobre el impacto de la caída del crudo en los proyectos energéticos de EEUU, normalmente con mucha deuda, hoy te doy algunos detalles en base a algunas estimaciones.

En EEUU, con el barril a $80, sólo el 2% del crudo y otros derivados estaría en pérdidas. A $60 sería el 18% de la producción la que tendría pérdidas. Hoy el barril West Texas está aproximadamente a $56. Aunque el 18% no es una gran proporción, en términos de economía, pasar a meter en pérdidas a un 18% de un sector no es poca cosa. Como ya se está viendo, las nueva solicitudes de licencia en esa actividad llevan meses desplomándose, con caídas anuales del orden del 40%.

El efecto de la caída del crudo no es igual en todos los Estados. Los ocho Estados calificados como "oily eight" (Alaska, Wyoming, Texas, Oklahoma, Louisiana, New Mexico, North Dakota y Colorado), los que han disfrutado de importantes inversiones en este sector en los últimos años, ven ahora amenazado su crecimiento. En los últimos tres años, el crecimiento del PIB de éstos 8 ha rondado el 4% mientras que el del resto de los 42 tendía al 1,7%. Como es lógico, la creación de empleo también ha sido especialmente positiva en esos Estados.




La caída del crudo no es un hecho aislado. Esta realidad tiene su reflejo en el resto de mercados de materias primas y también, al mover flujos de capitales, en el de divisas, bonos soberanos, etc. En ese sentido, el euro está siendo actualmente centro de atención en el mercado de divisas. La caída del crudo y de la actividad económica aumentan el riesgo de deflación en Europa.

La deflación es algo que todos los bancos centrales temen porque, con razón o sin ella, consideran que este castillo de naipes monetario que han creado se sostiene a base de inflación y no de deflación. La deflación tiende a aumentar el poder adquisitivo del dinero existente. Por el contrario, la inflación hace que la creciente deuda en que está basado nuestro sistema socioeconómico (desde que se abandonó el patrón oro y se permitió un exceso monetario continuo) sea más fácilmente pagable, al valer cada vez menos, en término reales, el valor de esa deuda. La inflación controlada (no muy alta) pretende ser, según algunas de estas convenientes teorías, la solución al endeudamiento. Lo malo de esta idea es que, en sus premisas, no contempla que a esa deuda que se intenta minimizar hoy se la añade sistemáticamente mucha más nueva. Se supone que esta teoría sería útil si se usara esa reducción de valor real de la deuda existente para ajustar las cuentas, para equilibrar los ingresos con los gastos, algo que Occidente apenas conoce en la práctica. Y es que es mucho más difícil ganar elecciones vendiendo ahorro que gasto público "oficialmente" para el pueblo (aunque sea ese ignorante pueblo quien tendrá que acabar pagando más impuestos para devolverlo). 

Por todo ello, el BCE contempla alternativas para poder anunciar en enero su nuevo y gran programa de QE. Para ello, la reticente Alemania podría aceptar que los países cuyos bonos comprar el BCE aportaran más garantías al BCE. Esta característica es importante porque supone, conceptualmente, diferenciar entre la deuda de unos países del euro y otros, y uno de los objetivos de la compra de deuda soberana del BCE sería tender a equipararla. En cristiano, el BCE compraría deuda pública de diversos países europeos, como si todos fueran uno (¡quizás algún ingenuo en los mercados se lo crea!), mientras, por la puerta de atrás, la exigencia de garantías "nacionales" significa que los dirigentes europeos no se creen ese argumento.

En fin, este casino monetario actual que son los mercados financieros lo sostienen los bancos centrales (no la economía y cada vez menos los beneficios empresariales). Para ello, es fundamental que continúe la fe de los especuladores en que el resto de la manada seguirá como ñúes a esos proveedores de dinero fácil y subidas especulativas con aires de fundamento doctrinal y racionalidad económica (así parece que saben el terreno que pisan y por dónde nos llevan). Sobre todo esto (crudo, divisas y dinero fácil), David Stockman nos dejaba algunas reflexiones interesantes en un artículo reciente. Él nos recordaba que la viabilidad de muchos proyectos de crudo (fracking, arenas bituminosas, etc) está basada en que los bancos centrales llevan años haciendo subir artificialmente el precio de las materias primas (mayores ingresos para esos proyectos) y manteniendo tipos de interés casi a 0 (lo que ha permitido que se invirtiera con mucha deuda). 

Termino con un dato. La semana pasada vimos otro récord bursátil: una ganancia de la bolsas americana del orden del 4,5% en dos sesiones no se veía desde hace tres años. Una vez más, la manada mediática buscaba explicaciones tontas: que si el crudo está rebotando, que si el rublo se está estabilizando y bla, bla, bla. La respuesta es más simple: había vencimientos de opciones y futuros trimestrales en la bolsa americana y europea, lo que implica que a todos esos inversores institucionales apalancados al alza hasta las trancas les convenía un cierre alcista. Está claro, entre la manda bursátil todavía impera el "no vayamos a hacernos daño".

¡Felices Navidades y próspero 2015! 

Eduardo Olano
SMART GESTION GLOBAL

domingo, 14 de diciembre de 2014

¿ES POSITIVA LA CAÍDA DEL CRUDO?... ASÍ NO.

En economía, como en otros muchos aspectos de la vida, importa el qué pero también el cómo. ¿Si te digo que voy a acabar con la pobreza en España te parece positivo? ¿Y si resulta que lo hago expulsando de España a todos los pobres? No es sólo que normalmente el fin no justifique los medios, es que a veces desvirtúa toda la bondad del objetivo buscado. Eso es lo que está ocurriendo con la violenta caída de crudo desde hace unos meses. Mucha gente piensa que el abaratamiento de las principales fuente energéticas mundiales es algo positivo sin ser consciente de que la forma de ese abaratamiento puede tener efectos devastadores que superen los aspectos evidentemente positivos de ese evento.

Hace aproximadamente tres años asistí a una presentación financiera donde el ponente, director del área de análisis de un pequeño bróker francés, explicó que él creía que el shale gas (obtenido mediante fracking) cambiaría el escenario energético mundial en los próximos años porque provocaría una fuerte caída del crudo. Yo le hice una sola pregunta: ¿eres consciente de lo que eso implicaría para el orden geopolítico mundial? Y es que ese terremoto es lo que estamos viviendo hoy.

En mi opinión, hay tres factores que están haciendo caer el crudo. De ellos, uno me gusta y dos no. Me gusta el hecho de que nuevas fuentes de aprovechamiento de los recursos naturales, como el fracking, estén permitiendo aumentar la oferta de energía a nivel mundial, lo que tiende a hacer bajar los precios. Las otras dos causas que no me gustan son: una, que la demanda mundial de energía lleva tiempo ralentizándose como resultado de una economía global que crece más en los medios de comunicación y los informes oficiales que en el mundo real. Dos, que EEUU está utilizando su habitual manipulación de los mercados financieros como herramienta de guerra contra Rusia (si provoco le desplome del crudo hundo las finanzas públicas de Rusia, Irán, Venezuela, etc).

Desde la Fed son varios los interlocutores que han expresado lo cómodos que están con esta caída del crudo y lo bueno que esto es para la economía. Obviamente, ellos justifican la caída del precio con el aumento de la oferta de crudo, nunca con la falta de demanda (esto sería reconocer que el Quantitative Easing no ha aportado ese crecimiento que popularmente se le presume). ¿Tú crees que es bueno para la economía que se estén desplomando las peticiones para operar y hacer prospecciones petrolíferas? ¿ Y que los petrodólares (países exportadores de crudo) suspendan proyectos de infraestructuras porque su principal fuente de financiación, el crudo, está cayendo en picado?

Los mercados financieros, mal acostumbrados en los últimos años a ignorar todos los riesgos (incluso los que se materializan), empiezan hoy a hacerse preguntas, más allá de dar por hecho que los bancos centrales van a seguir asegurándoles riquezas eternas. Además de las cotizaciones de las petroleras y de las grandes compañías que proveen servicios a éstas, otras muchas industriales y de ingeniería están viendo cómo les ha subido el agua hasta el cuello. ¿Imaginas por qué? Por esa deuda de la que venimos advirtiendo desde hace varios años. Esa obsesión y dependencia de nuestro sistema socioeconómico de vivir a base de más y más deuda (que los bancos centrales estimulan y abaratan) empieza a pasar factura. El endeudamiento de esas empresas se convierte en una losa muy pesada cuando sus ingresos se desploman por la suspensión de grandes proyectos. De hecho, hasta esa nueva promesa llamada "fracking" está sufriendo la situación del crudo que ella misma ha contribuido a crear. Hace un par de días leía una estimación según la cual el 80% de las zonas de fracking de EEUU no eran rentables con estos precios del crudo.

En los mercados de deuda corporativa (empresarial) saltan las alarmas en los bonos emitidos por empresas de estos sectores afectados por la caída del crudo. También algunos países, como Venezuela o Rusia, ven como huye el dinero inversor y financiarse supone ahora pagar intereses muchos más altos. Como suele ser habitual en estas circunstancias, en los próximos meses seguramente será la banca quien ponga la puntilla, cuando deniegue el crédito a estas empresas. Del negocio del crédito bancario suele decirse que consiste en alquilarte un paraguas cuando no llueve y quitártelo cuando diluvia. Del negocio inversor, que el dinero es muy cobarde.

En fin, que el momento actual difícilmente puede tener más incertidumbre ni ser más pintoresco. La agresiva forma de retroceso del crudo convive con las peores sorpresas macroeconómicas de la economía de EEUU desde 2008, según Citi (ver gráfico adjunto), con un nuevo récord bursátil al alza (el S&P ha superado durante 29 días consecutivos la media de las cinco sesiones anteriores, algo no vivido desde que en 1928 lo hiciera durante 27 días), y con el mayor gasto en construcción del gobierno estadounidense desde 2006. Como diría Obélix, "estos romanos están locos".
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