domingo, 10 de febrero de 2013

REVUELTA EN EL PAIS DEL MARCO FRANCÉS

El país del marco francés, o del franco alemán, es la zona euro, donde las tensiones políticas acechan. Mientras la superficie está en calma, forjada a base de sonrientes (y falsas) fotos de eurogrupo, debajo, los torpedos van de un lado a otro. En realidad no es nada muy nuevo, sólo que ahora coincide con que el euro ha tocado el nivel especulativo que marcó como objetivo de la subida Goldman Sachs, 1.37 dólares, y ha quizás haya empezado su camino de vuelta, su cierre de los "pair trades" especulativos, por ejemplo "largo de euro (frente al dólar), y largo de bolsa". 
 
Seguimos en el mismo mundo especulativo de antes de la crisis, sólo que con mucha más munición global, muchísima más. Más de $11 Trillones (billones europeos) de más, o para que te sitúes, cerca de un 20% del PIB mundial. Todo ello, cortesía global de los grandes "casineros", o como se llamen los que organizan timbas y otros juegos de azar (ojalá fueran de azar, que éstos huelen mucho peor). ¿Quiénes son? Pues sus eminencias, los excelentísimos salvadores del mundo (oficialmente), esos oligarcas públicos que nacionalizan pérdidas, los que crean terremotos por encima de la corteza terrestre, los Bancos Centrales.

Ahora, la ignorante prensa rellenará hojas (y las venderá) explicándote que el euro cae por las palabras de Draghi tras la reunión del BCE del jueves en que dicha institución mantuvo los tipos de interés en el 0,75%. Más estupideces mediáticas. Draghi no dijo nada muy diferente ni nuevo frente a la información ya existente. Si quieres, dijo "vigilaré el euro". El error está en buscar sentido a una caída cuando previamente no lo tenía la subida. El único sentido es que la maquinaria especulativa considera, de momento, agotado ese movimiento del euro, tras subir desde 1.20 hasta 1.37 en un semestre, apoyado exclusivamente en las promesas del encantador de serpientes, don Mario Draghi. El mismo que gobernaba el Banco de Italia cuando ocurrió "no sé qué" (por llamarlo de alguna forma) con la Banca Monte dei Paschi di Siena, y que huele, como toda la zona (euro). Pero tranquilo, en €urowonderland, eso no es importante. Sino, mírate el historial de Trichet cuando era Gobernador del Banco de Francia, y después llegó a gobernador del BCE. ¿Quién no tiene algún muerto enterrado en su jardín?

Las malas noticias económicas, tanto a nivel macroeconómico global como microeconómico (resultados empresariales), no han dejado de fluir desde hace 6 meses, pero entonces no importaban a los mercados. Las tensiones entre Israel e Irán (con bombardeo incluido de A en la fábrica de armas que B tiene a las afueras de Khartoum), tampoco importaba. Los rifirrafes por las islas en disputa entre Japón y China (incluyendo el posicionamiento de ataque en el radar de un navío chino sobre otro japonés, y las "aproximaciones" entre jets), tampoco cuentan. La gran masa ludopática sólo tiene ojitos para el balance de los Bancos Centrales, esos que se inflan con la maquinita de hacer billetes.

Mediáticamente, ahora parece que cuenta la posible vuelta del rey destronado, il cavaliere, el señor del bunga bunga. Mali también llena portadas en Francia, donde se habla de un coste de unos €70M. ¿Quieres saber qué es realmente importante para la economía francesa? Realmente importante son cosas como las que indica el siguiente gráfico:

BALANZA COMERCIAL DE FRANCIA
download image 













Hace un año y pico, ya advertí que el verdadero riesgo del futuro del euro era el futuro roce entre Francia y Alemania. ¿Y por qué un roce futuro? Como te dije, esta crisis es estructural, no sólo coyuntural, tras unas tres décadas en que Occidente ha vivido descuadrando sus cuentas y rellenando el agujero a base de más y más deuda. Por eso, es larga, profunda, y requiere ajustar a la baja de nuestro insosteniblemente alto nivel de vida, algo duro socialmente. Cuando el agua ha subido, nos ha ahogado primero a los países más bajitos, a los menos ricos (que lo somos porque somos históricamente menos eficientes), a los que hemos cometidos más excesos (públicos y privados, y con burbujas incluidas). De ahí los rescates soberanos oficiales y oficiosos a los PIIGS.

Sabíamos que Francia, más fuerte y solvente que la mayoría europea, llevaba la última década, la del euro, perdiendo competitividad frente al otro "core", Alemania. Eso agudizaría sus desequilibrios, como muestra el gráfico anterior. Además, su economía social hace difícil los ajustes (y menos ahora que gobiernan los que les gusta más gastar el dinero público que a un tonto un lápiz). Así que la contienda franco-germana estaba asegurada. Como dicen los ingleses, esos listos europeos a distancia, la cuestión no era "if" sino "when".

Lógicamente, como este carruaje europeo no puede sobrevivir con sus principales caballos tirando a diferente velocidad (y menos en direcciones opuestas), creo que en los próximos meses volveremos a oír hablar del euro de dos velocidades, o de dos euros, o de un franco-euro y de un marco-euro, o como quieras llamar a esta torre de Babel que ahora, además, empieza a parecerse a la de Pisa.

Como se trata de ir todos a la par, y Alemania, eso de delegar no lo lleva en los genes, mira por dónde van los tiros (metafóricamente hablando):

  • German Finance Minister Wolfgang Schaeuble has asked a panel of advisers to look into reform proposals for France, concerned that weakness in the euro zone's second largest economy could come back to haunt Germany and the broader currency bloc. 
  • Two officials, speaking on condition of anonymity, told Reuters this week that Schaeuble asked the council of economic advisers to the German government, known as the "wise men", to consider drafting a report on what France should do… 
  • "The biggest problem at the moment in the euro zone is no longer Greece, Spain or Italy, instead it is France, because it has not undertaken anything in order to truly re-establish its competitiveness, and is even heading in the opposite direction," Feld said on Wednesday.
Seguro que Francia y su "grandeur" recibirán con el mismo entusiasmo que los PIIGS las directrices de Berlín, ¿no crees? Si además volviera Berlusconi, seguro que le perdonaría a Angela que lo depusiera cerrándole el grifo monetario del BCE (ese que se supone que es de todos). En fin, tú trae las cervezas que yo pongo las palomitas. Este culebrón no nos lo podemos perder.

jueves, 7 de febrero de 2013

EL SHORT SELLING EN ESPAÑA

A finales de enero, expiró la prohibición de abrir posiciones cortas en la bolsa española. La Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), organismo dependiente del gobierno que supervisa, y regula en cierta medida, los mercados financieros en España, decidió no prolongar esa prohibición temporal. Como hay mucho desconocimiento social sobre las posiciones cortas, o bajistas, hoy creo que es bueno explicar qué son y qué incidencia tienen en las cotizaciones y las empresas.

En la mayoría de sectores, por ejemplo el inmobiliario, en la industria textil, etc, si yo creyera que va a haber un deterioro de la actividad empresarial y de sus resultados empresariales (ganar menos o incluso afrontar pérdidas), seguramente decidiría no invertir ahí. En los mercados financieros, ya sea bolsa, bonos, divisas, o materias primas, si yo creo que algo está caro es porque mis perspectivas para ese activo son peores que las que estima el mercado, que es más optimista. En los mercados, pueden invertir al alza (posición larga), que es lo estándar y habitual en cualquier sector, o podrías invertir a la baja porque crees que ese activo está caro. Conceptualmente, eso implica pedir prestado ese activo, y venderlo hoy con el compromiso de recomprarlo más adelante (con la expectativa de hacerlo a un menor precio), y devolverlo. Esta inversión (especulativa) consiste en tu expectativa de que eso vale menos de lo que hoy cotiza y que en un futuro próximo lo reflejará. Entonces, tú comprarás ese activo más barato que tu precio de venta (hoy), y ganarás la diferencia.

Las ventas a corto, o short selling, (así se llama vender algo que no tienes hoy, con el compromiso de recomprarlo más adelante al precio que esté, y devolverlo), no siempre son operaciones especulativas, sino que a menudo son operaciones de cobertura para los profesionales de un sector. Por ejemplo, si yo tengo un cartera con varias acciones, y quiero mantenerlas porque creo que esas empresas están baratas (o incluso porque podrían ser compradas por algún competidor), pero a la vez creo que los mercados han subido demasiado y pueden caer, puedo cubrir mi riesgo haciendo dos cosas:
  1. Vender total o parcialmente esas acciones (que es algo que no quiero hacer). 
  2. Abrir una posición corta, por ejemplo vendiendo un futuro del IBEX, de tal manera que si la bolsa española baja, yo ganaré por ese futuro vendido más alto que al precio actual (que sería el de recompra si cerrara entonces la operación). Ese beneficio tendería a compensar la posible pérdida que yo me temo que podría sufrir en mi cartera, que no quiero deshacer.
Es decir, las posiciones cortas son  tanto un instrumento puro y duro de especulación, como una herramienta imperfecta pero útil de reducir el riesgo de una cartera en el corto plazo. Empresas no financieras, como las petroleras, venden futuros del crudo en la búsqueda de estabilidad y visibilidad de su cuenta de resultados (se aseguran el precio de venta en los próximos meses de una producción que todavía no han generado, sin ganar ni perder porque ese crudo suba o baje (si baja, ese futuro le compensará el menor precio de venta de sus barriles, si sube, el futuro le generará una pérdida que se compensará con el mayor precio de venta de sus barriles en el mercado. Muchas otras empresas productoras de un bien (de cítricos, de electricidad, de oro, etc) utilizan esos instrumentos "cortos" para dar estabilidad a su negocio (aunque a veces también los usen para especular cuando creen que el precio del mercado es insosteniblemente alto).

Se puede discutir largo y tendido sobre si tene sentido permitir que alguien venda hoy algo que no tiene pero que se compromete a tener y entregar (al comprador) en un futuro, bajo su riesgo de asumir pérdidas (si ese activo sube mucho y debe comprarlo mucho más arriba de lo que costaba al inicio). Lo que para mí no tiene lógica es lo que hacen las autoridades de diversos países, como España: primero permiten las posiciones cortas, pero si ha caído mucho el precio, entonces las prohíben. ¿Quién decide a dedo si han caído mucho, o no, si el nuevo precio de ese activo es realista con las nuevas prespectivas, o no? ¿Todavía no hemos aprendido de la historia lo que ocurre cuando los precios los ponen los gobernantes y no la oferta y la demanda? El colmo es ya cuando las prohiben temporalmente para un sector, por ejemplo el financiero, y no para el resto, que equivale a decir a los especuladores: estos barcos cotizados no los podéis hundir, pero os quedan esos otros. Sea por ignorancia, o por amiguismo hacia el lobbie catigado en bolsa, bonos, etc, es otra forma de intervencionismo arbitrario al que nos vienen acostumbrando de forma generalizada las autoridades desde el inicio de la crisis.

Para no eternizar este artículo te cuento los pros y contras que se argumentan, y porqué probablemente no se prohiban salvo que un día haya grandes catástrofes. Argumentos a favor de permitir las posiciones cortas (bajistas):
  • Aportan liquidez. Es cierto, al haber más vendedores, además de los compradores y los vendedores que ya había, ese activo gana liquidez, facilitando la compra/venta. Cuando un activo es poco líquido, por ejemplo una casa, se paga una prima de iliquidez, es decir, en igualdad de condiciones, un comprador y un vendedor pactarán un precio menor al comerciar con un activo que sabes que nadie va a quitártelo de las manos, del que no te deshaces rápidamente. La iliquidez reduce el precio teórico de un activo.
  • Aporta eficiencia a los mercados. Se supone que la masa de borregos (la mayoría de inversores), cuando se deja llevar por la euforia, sobrevalora los activos, entonces, el smart money (los chicos listos, como los traders de los bancos de inversión o los hedge funds), ayuda a templar ese precio al ponerse corto y presionar el precio a la baja. Este argumento es, en mi opinión, un mero acto de soberbia. A estas altura de este blog, ya sabrás que yo tengo claro que la gran manada de borregos actúa mal tras tiempo de bonanza y euforia, pero el mercado ya tiene medios naturales para deshacer esos excesos: vender ese bien quien lo posee. Un empresa, para hundirse y reflejarlo en bolsa, no necesita que se abran posiciones cortas (bajistas) en contra de su cotización, si su prespectiva empresarial empeora, quien compre ya lo hará a un menor precio. La verdadera cuestión de fondo es, dado que el mercado ya tiene un mescanismo natural para reflejar una pérdida de valor de un activo, la venta a un precio inferior al anterior, ¿es legítimo permitir que alguien gane con un activo del que no es propietario? Esta cuestión equivale, en cierta medida, a preguntarse si sería legítimo que muchos españoles apostaran contra otros muchos sobre si yo pagaré o no mi hipoteca. En la quiniela futbolística sí se hace.
Desde hace muchos años, en EEUU, existe el debate sobre si deberían o no prohibirse las posiciones cortas, si dañan más al sistema de lo que aportan. En los mercados, en ocasiones exiten los córners, cuando muchos especulan en contra de alguien porque saben que debe realizar una operación en un plazo corto de tiempo. Por ejemplo, si los almacenes chinos de cobre están bajo mínimos de inventario, los trades internacionales compran futuros del cobre (haciendo subir el precio actual) porque creen que en poco tiempo, los traders chinos tendrán que comprar más cobre para rellenar sus almacenes vacíos. 

Esta dinámica ocurre en otros muchos sectores entre clientes y proveedores de bienes, la diferencia es que aquí hay unos financieros que intentan beneficiarse de esa situación que se da en la economía real. En ocasiones, cuando una empresa tiene problemas en su negocio que hacen temer por el pago de su deuda, los inversores invierten a la baja (posiciones cortas), lo que hace caer más el precio de la acción, y esto agrava sus problemas, pues si ha de ampliar capital será a un precio mucho menor. Las posiciones cortas en gran magnitud, sólo sostenibles cuando todo el mercado se cree realmente que esa empresa se puede hundir pues sino comprarían y subiría el precio, pueden llegar a ser la picota que hunda definitivamente a una empresa en la economía real. Probablemente, no sería el primer caso de la historia en que los especuladores venden las acciones (que no poseen) y compran los bonos para quedarse la empresa a precios de derribo, ganando además por la caída de las acciones. 

Aunque esto me dificultaría notablemente mi trabajo, yo sería partidario de prohibirlas parcialmente, es decir, limitar más su uso (algunos límites sí hay en la operativa) para permitir la cobertura pero no la salvaje especulación que actualmente existe, que me recuerda al tópico de los cachas de la clase dando una paliza y robando el bocadillo al más débil. Creo que el conjunto del sistema sería más sano. ¿Sabes por qué es tan difícil que se prohiban? Porque cuando se prohiben baja brutalmente el número de operaciones que se realizan en el mercado, lo que significa muchísimas menos comisiones para la banca, como bróker que intermedia en la operación, para las plataformas bursátiles (NYSE, NASDAQ, Euronext, Chicago Mercantile Exchange, Bolsa y Mercados, etc), y ahora con las nuevas tasas financieras, para los gobiernos. ¿A quién le podría interesar cambiar esto por unos mercados menos especulativos?, ¿al ciudadano que sufre los efectos de las turbulencias financieras en su empresa? Pues nada, para cuando mande el ciudadano.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...