miércoles, 24 de agosto de 2011

EL DELIRIO IDEOLÓGICO DE BERNANKE

El presidente de la Reserva Federal (FED), Ben Bernanke, hablará este viernes en la conferencia económica anual conocida como Jackson Hole. En este evento fue, hace un año, donde anunció el programa Quantitative Easing 2. Hoy, el mercado espera algo parecido tras la actual ralentización económica global.

Durante meses he criticado las medidas no convencionales de la FED así como algunos riesgos y consecuencias de dicha política. Pero, ¿cuál es fin de Bernanke que le lleva a utilizar esos medios no convencionales y contrarios a la economía de mercado? El cree que puede imponer a la economía el “círculo virtuoso”, que explicaba en un artículo el 4 de noviembre de 2010 en el Washington Post.

El círculo virtuoso significa que si las cosas van bien, aumenta la probabilidad de que vayan mejor. Si hay confianza económica hay más consumo, que generará más beneficios empresariales. Esto favorecerá más inversión, más contratación, más sueldos, etc y vuelta a empezar. Yo coincido con Bernanke en este análisis pero discrepo en la forma de conseguirlo. Para él, el hábito hace al monje. Cree que si manipula al alza los precios de los activos para que coticen como si las cosas fueran mucho mejor de lo que realmente van hoy, automáticamente se generará una confianza que hará que todo vaya mejor. Yo creo que eso genera burbujas, que hacen más mal que bien. Coincido con él en la necesidad de crear optimismo pero partiendo del realismo y no de una ficción inventada, de un espejismo monetario similar al efecto de una droga. El drogadicto disfruta el efímero momento pero choca con la realidad poco después. Acto seguido, este vuelve a necesitar otra dosis para negar la evidencia que le rodea, o sea, más Quantitative Easing.

Metafóricamente, Bernanke dice lo siguiente: hace pocos meses, Telefónica cotizaba a €18. Hoy, con el deterioro económico global cotiza a €14. Bernanke cree que si ZP promulgara una ley que prohibiera vender o comprar acciones de Telefónica a menos de €30 la crisis se acabaría. Yo creo que lo importante no es el número, los €30, éste sólo es el efecto, no la causa. La confianza existente es lo que produce el número y no a la inversa. 

El puente que separa la utopía de Bernanke con la realidad es el mismo que separa al comunismo del cristianismo: la libertad individual, el libre albedrío. La libertad de elección es un medio imprescindible para conseguir esos fines. El mercado es la democracia económica donde millones de compradores y vendedores deciden precios y cantidades según sus perspectivas, necesidades, liquidez, información, etc. Bernanke ha impuesto la ley marcial en los mercados financieros, el autoritarismo y la manipulación, creyendo que eso generará confianza. Yo creo que es precisamente lo contrario. La burbuja creada entorno al oro y la plata como inversión refugio son, en gran medida, una muestra de la desconfianza en el futuro que crean las políticas de la FED y del BCE.

Por ejemplo, que los gobernantes europeos obliguen al BCE a contradecir sus estatutos y principios comprando deuda soberana no genera confianza sino todo lo contrario. La verdadera confianza la genera la coherencia de criterios, la racionalidad de las medidas, la prudencia ante la incertidumbre, la austeridad, etc y no el despilfarro público, la manipulación de los mercados y la información, la arbitrariedad de las medidas para beneficiar a unos a costa de otros, el irrealismo político, la falta de criterio, las continuas contradicciones, el cortoplacismo, etc.

domingo, 21 de agosto de 2011

RENTABILIDAD VS RIESGO


Dada la alta volatilidad y la convulsión en los mercados financieros considero interesante explicar algunos aspectos del binomio rentabilidad-riesgo. Mucho se ha escrito sobre la rentabilidad y sobre el riesgo pero pocos en el sector financiero y fuera de él entienden las implicaciones prácticas de estos conceptos en el mundo de las inversiones en los mercados financieros. Suele decirse que sin riesgo no hay rentabilidad, pero no que la asunción de riesgo no siempre se traduce en rentabilidad.

En el mundo de la gestión de inversiones, la dificultad reside en combinar estos dos conceptos que tienen características temporales diferentes. Generalmente, cuando alguien invierte en un activo cotizado basándose en los fundamentales espera obtener rentabilidad confiando en que el precio actual no refleja el verdadero valor de ese activo y que en el futuro sí lo hará. Como nadie sabe cuándo reflejará el mercado ese precio que el inversor considera correcto suele decirse que se invierte a largo plazo. Sin embargo, el riesgo es algo que se acota en el corto plazo, reduciendo o cubriendo los activos que se poseen. Es decir, el hecho de que la rentabilidad sea una expectativa a largo plazo y el riesgo una decisión en el corto dificulta las decisiones de inversión.

Desde hace bastantes meses, vengo recomendando prudencia en las inversiones. Cuando algún cliente me preguntaba si la bolsa caería yo le respondía que eso no lo sabía. Simplemente creía que los riesgos existentes no compensaban el estar muy invertido porque las cotizaciones no los reflejaban. A unos meses vista existían dos opciones: si los riesgos hubieran desparecido en gran medida, si no se hubieran materializado, hoy recomendaría comprar aunque el mercado probablemente estaría bastante más arriba. Si seguían materializándose, los mercados los reflejarían en algún momento como suelen hacerlo, de golpe. Hoy estamos ahí.

En los últimos tres meses, los mercados han empezado a ajustarse a la realidad económica y social global. Todavía no recomiendo invertir asumiendo mucho riesgo por dos motivos:
  1. Considero que las cotizaciones todavía no descuentan plenamente los riesgos globales parcialmente materializados (debilidad económica, inestabilidad social, posibles insolvencias soberanas, infracapitalización de la banca, etc). 
  2. En los próximos meses, seguramente veremos noticias negativas adicionales y los mercados deberán incorporarlas a los precios (deterioro en los resultados empresariales fruto de una mayor debilidad económica y una contracción en los márgenes empresariales, la inevitable reducción del gasto público, continúa el proceso de desapalancamiento global, etc).
En un futuro próximo, probablemente haya oportunidades de inversión con precios que reflejen plenamente, o incluso de forma excesiva, los riesgos actuales y futuros. Hasta entonces seguiré recomendando prudencia, frente a los muchos encantadores de serpientes que pueblan este sector.
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