miércoles, 12 de octubre de 2011

LA NUEVA ETAPA CHINA

China podría ser denominada “la octava maravilla del mundo”. Todos sucumben ante un país en plena explosión de crecimiento y desarrollo desde hace años. Su política de gradual apertura económica le ha dado el apoyo de inversores internacionales, fabricantes mundiales en busca de menores costes de fabricación, y políticos extranjeros queriendo la amistad de la que será, en unos cuantos años, la mayor economía del planeta. En resumen, el poder del dinero. Si a todo esto le sumas su poder militar, es claramente la más deseada de la clase.
Cuando uno ofrece la oportunidad de generar beneficios, todo lo demás se le perdona. Nadie habla de la falta de Derechos Humanos para sus ciudadanos, o muy tímidamente, no sea que se enfaden y me consideren “país non grato”. Dentro de esa falta de libertad se incluye la falta de libertad de expresión e información. En mi opinión, las estadísticas oficiales chinas son todo menos fiables. Su nivel de corrupción ha permitido a sus gobernantes enriquecerse más que en cualquier país capitalista. Según un informe del Congreso/Senado de EEUU, los dirigentes políticos chinos más ricos poseen varias veces el patrimonio de sus equivalentes americanos. Cuando el pastel económico crece rápido, la sociedad y la economía soportan esa injusticia e ineficiencia que es la corrupción. Al fin y al cabo, la mayoría mejora su nivel de vida.

En resumen, el potencial de China se reconoce mundialmente, sus vergüenzas se obvian para evitar ser expulsado de la fiesta, y sus riesgos, los de cualquier economía/país en una etapa prolongada de gran crecimiento, se menosprecian.

En 2008, los índices bursátiles chinos perdieron cerca del 65%, a pesar de que su economía no dejó de crecer. De hecho, el trimestre de menor crecimiento, el primero de 2009, su PIB creció al 6,2%. Así funcionan las economía emergentes, todo se magnifica.

Hace meses, los analistas discutían sobre si China frenaría o no su ritmo de crecimiento en 2011, actualmente cercano al 10%. Hoy, no hay duda, la economía china se encuentra en un proceso de ralentización económica, en línea con el resto de economías. Ahora, la discusión está en si su economía se enfrenta a un soft-landing (aterrizaje suave) o a un hard-landing (aterrizaje brusco). Esto es especialmente importante si tenemos en cuenta que Occidente apenas crece, y que China ha sido un motor importante en la economía global durante esta crisis.

Creo que el desorbitado crecimiento, durante muchos años, del crédito, de los inmuebles, y de los precios (inflación) ha sido “pan hoy y hambre para mañana”, apoyando el desarrollo pero sembrando desequilibrios y riesgos futuros. Según vemos en distintos datos de actividad económica, de consumo, del sector inmobiliario, y de concesión de créditos, hoy es mañana. En los próximos meses veremos el alcance de ese freno económico. De momento, las autoridades ya han anunciado que pondrán dinero público para recapitalizar bancos y para comprar sus acciones en bolsa. Independientemente de cualquier información oficial, la cuestión es: ¿Por qué medidas tan drásticas en un país donde se supone que la economía va tan bien? ¿Cuántos miles de millones de impagos estima el gobierno para tener que recapitalizar sus bancos con dinero público? Todas estas medidas me suenan. ¿Dónde las habré oído antes?

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...